Te equivocas mucho si no te vas ya mismo de viaje a Rumanía

Rumanía es más. Más de lo que parece. Más que Drácula. Más que la inmigración. ¡Que no te cuenten cuentos! Es mucho más que eso. Es un país fascinante con los mejores bosques de Europa, pero también hay playa, la comida es espectacular, se puede salir de fiesta y hacer visitas culturales. Lo mejor de todo es que es un destino -casi desconocido- que todavía no se ha masificado, así que no os tendréis que dejar los ahorros de vuestra vida en las vacaciones.

Ruta Sibiu-Sighișoara-Brașov

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Transilvania es esa región increíble en la que el escritor Bram Stocker decidió ambientar la novela de Drácula pero tiene mucho por descubrir. Comenzamos la ruta en Sibiu, una pintoresca ciudad con calles empedradas, casas de colores y puertas de madera. Es como retroceder en el tiempo. Mi consejo es que os perdáis por sus callejuelas, que toméis un café en la Plaza Mayor y otro en la Plaza Menor, que visitéis la Catedral Evangélica y que crucéis –para evitar que se os pegue algo– el Puente de los Mentirosos.

Después, lo ideal es emprender el camino hacia Sighișoara, ciudadela medieval presidida por la Torre del Reloj. Su casco histórico, una de las joyas mejor conservadas de la Edad Media, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde allí, atravesando el desfiladero del río Bicaz, llegaréis a Brașov. Es una ciudad increíble en el que puedes dar un paseo hasta lo alto de la montaña que la corona y sentirte como si hubieses viajado en el tiempo.


Perfilando el Danubio hasta el Mar Negro

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El Danubio llega ya cansado a Rumanía después de recorrer una decena de países europeos. Sin embargo, su delta es uno de los lugares más buscados por los amantes de la naturaleza con cerca de 300 especies de aves distintas. En el canal de San Jorge –en las inmediaciones del pueblo de Murighiol–, es fácil ver pelícanos, cisnes, garzas, patos salvajes y gansos, entre otros. Si sois más de mar que de río, no hay problema. Unos kilómetros más allá se encuentran Constanța y Mamaia, dos núcleos urbanos repletos de hoteles y balnearios, en los que no os aburriréis. Mucha playa y fiestas al otro lado del Estrecho del Bósforo.


Ruta urbana por Timișoara

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Con un ambiente juvenil y divertido, Timisoara es una de las ciudades universitarias más visitadas del este de Europa. Su centro neurálgico y comercial es la Plaza Unirii, una plaza llena de vida con una decena de cafeterías y restaurantes para tomar algo. Es uno de los puntos de encuentro para la gente joven de la zona y una curiosa mezcla de religiones con dos templos enfrentados: uno católico y otra ortodoxo. Ya os aviso que además de sus ancestrales iglesias, recordaréis Timișoara por su inconfundible cerveza: la Timișoreana. No os vayáis sin probarla. Exagerando un poco, dicen que su birra también podría ser Patrimonio de la Humanidad.


Transfăgărășan Road, la carretera del cielo

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Esta es una de las cinco carreteras más impresionantes del mundo, según el ranking que hacen varios portales turísticos. No tiene nada que envidiar a Trollstigen Road, en Noruega, o al Combe Laval, en Francia. Sus formas serpenteantes atraviesan los Cárpatos Meridionales desde el sur del país hasta Transilvania. El recorrido parece imposible, pero es único: pasarás por lagos glaciares, cascadas, llanuras y aldeas remotas. La carretera está abierta solo de junio a octubre porque el resto del año es intransitable por la nieve. Cada kilómetro que hagas por Transfăgărășan Road será una aventura.


Te sorprenderá la cantidad de gente que habla castellano en Rumanía y todavía más cuando te enteres que lo han aprendido viendo telenovelas y series españolas en la tele en versión original.

Además tienes que probar tres comidas típicas: los 'mici', que son un tipo de preparado de carne en forma de albóndiga un poco alargada que se hace a la brasa y se come con mostaza, la 'mămăligă' (polenta) preparada con queso y yogur y las 'sarmale', que son rollitos de carne picada con arroz envueltos en hojas de col avinagrada y cocidos a fuego tan lentísimo que se te deshacen en la boca. Con esto te asegurarás que tu estómago quedará igual de enamorado de Rumanía que tú.

Crédito de la imagen: Machbel