Es duro admitirlo pero Kanye West da más miedo que Trump

El rapero anunció el pasado 4 de julio su intención de concurrir a las elecciones presidenciales pero su última entrevista deja claro que no es una buena idea ni para él mismo

Kanye Omari West no solamente se había cargado su imagen pública al llevar la gorra de Make America Great Again y defender abiertamente algunas de las perlas ideológicas de Donald Trump. Ojalá fuera solo eso, pero no: el rapero no cree en las vacunas, no ha votado en su vida y afirma que el Covid-19 es un castigo de Dios por habernos desviado por el mal camino aunque él mismo ha confesado haberlo padecido durante el mes de febrero. Y la lista de disparates no ha parado de emerger de su locuaz boquita de rapero desde que el pasado 4 de julio, día que conmemora la independencia de los Estados Unidos y cristaliza uno de los patriotismos más rancios del planeta, anunció que se presentaría a las elecciones presidenciales al mando de un partido de nueva creación llamado Birthday Party, flipa. 

Ya lo había dejado caer en 2019 en una entrevista para el show Beats 1, pero ahora parece que va en serio y tras la entrevista que acaba de conceder a la revista Forbes ha quedado que lo suyo no era un vacile y que, en efecto, hay motivos para echarse las manos a la cabeza. Durante una hora el marido de Kim Kardashian, una de sus principales asesores de campaña junto a Elon Musk —a quien quiere poner al frente de la NASA—, no se ha cortado un pelo en soltar todo lo que se le ha pasado por la cabeza dejando a Trump como un señor con tupé que a veces decía algo sensato. Yezzye va tres pueblos más allá y para prueba su respuesta al ser preguntado por una solución para la epidemia de coronavirus que solamente en EE.UU suma 3 millones de contagios: “Rezamos, rezamos por la libertad. Todo depende de Dios. Debemos dejar de hacer cosas que irritan a Dios”.

Dejando de lado que el tipo dice la palabra “God” en cada frase y que asegura que solo él decidirá si es su voluntad que salga elegido en las presidenciales de 2020 o en las de 2024, una de las mayores locuras de la entrevista es su posición sobre las vacunas. Spoiler: va con teoría de la conspiración del chip incluida. ”Hay muchos niños que han sido vacunados y han quedado paralizados, por eso cuando hablan de solucionar el covid con una vacuna soy extremadamente cauteloso. Es la marca de la bestia, quieren meternos un chip dentro, que hagamos todo tipo de cosas para que no podamos cruzar las puertas del cielo. Lo siento cuando hablo de ‘ellos’, los humanos que tienen al diablo dentro de ellos. Y lo más triste es que no todos llegaremos al cielo, muchos no lo conseguirán. Siguiente pregunta”.

Como era de esperar en una persona con un mensaje mesiánico, que parece sacado del programa de cualquier telepredicador evangélico con música gospel a toda hostia y “hallelujah” a diestro y siniestro, la cuestión del aborto es un pecado impensable para West: “soy provida porque sigo la palabra de la Biblia”. Es más, su sueño más húmedo es volver a convertir a Estados Unidos en el país preferido por la divinidad, el ojito derecho de Dios en la Tierra y la pesadilla del maligno. “Reinstaurar la patria de Dios, el miedo y el amor a Dios en todas las escuelas y organizaciones (…) Existe un plan del diablo para que nuestros niños se suiciden al abandonar su fé en Dios, para que aumenten los asesinatos en ciudades como Chicago cuando los humanos trabajan para el diablo y eliminan el rezo de las escuelas. Eso produce más drogas, más asesinatos y más suicidios”, explica y se queda tan pancho.

Como buen conspiranóico, otro asunto extremadamente importante para el rapero es librar las vidas de los norteamericanos de los químicos que les alejan de Dios: “Debemos limpiarnos de químicos. En nuestros desodorantes, en la pasta de dientes, existen esos químicos que afectan a nuestra capacidad para servir a Dios”. En todos los demás asuntos como política exterior, impuestos, gasto militar, etc. West no parece tan interesado como en dejar que el espíritu santo decida por él, para resumirlo sus respuestas se limitan a “no lo sé aún”, “mis asesores sabrán mejor” y algo así como que se le dará tan bien como diseñar zapatillas. Eso sí, del tema racismo y cómo aliviar la guerra racial que se ha vivido en el país a raíz del asesinato de George Floyd a manos de la policía, West tiene un discurso bastante estructurado: “Bueno, Dios ya ha empezado el proceso de curación, esta conversación ya es parte de eso. Todo lo que necesitamos es arrodillarnos y rezar”. Además, ha dejado claro que su referente para gobernar será Wakanda, el país imaginario africano de la película Black Panther de Marvel. 

Y es que para Kanye el victimismo de la comunidad negra en Estados Unidos es producto del discurso que el supremacismo blanco ha instalado en la mentalidad de las personas racializadas a través de iniciativas como el Black History Month. Según él, en lugar de ilustrar los logros comunes del país dan a los afrodescendientes una excusa para no avanzar como parte integral de una misma patria. “Es como una tortura con porno (…) cada año tienen que recordarnos el hecho de que no podíamos votar, es el constructo que ha creado el supremacismo blanco… pero nuestras mentes son mucho más infinitas que lo que aparece en Tiktok o Instagram, están intentando influir en la identidad de nuestros hijos y la próxima generación”. Precisamente, el cantante prepara el lanzamiento del videoclip ’Wash Us In the Blood' (Lávanos en la sangre) en el que se podrán ver imágenes de las recientes protestas raciales junto a lo que, seguramente, será un mensaje cargado de referencias bíblicas.

La entrevista continua con referencias y guiños al partido republicano (al cual le hubiera encantado representar) y muchas de las medidas adoptadas por Donald Trump al cual solo ha dejado de apoyar porque piensa que él mismo podría hacer un mejor trabajo que el actual presidente del país. En cualquier caso, lo único que vale la pena retener de todo esto es que si Trump es la viva imagen de un liberal guiado únicamente por lo que puede rendirle beneficios a él y los lobbys que representa, la de West es la de un populista y ultraconservador de manual que se cree un mesías y que da todavía más miedo que el del flequillo. Su pronóstico para las presidenciales lo dice todo: “Veremos si el momento llega en 2020 o 2024 porque es Dios quien elige. Si gano en 2020 será decisión de Dios, si gano en 2024 también”. Esperemos que por el bien del mundo el dios cristiano nos salve de este apocalipsis West. 
 

CN