No es un dolor normal, se llama dismenorrea y tiene que ver con tu regla

Es cierto que hay síntomas de la menstruación que son los habituales, sí, duele, pero otros no y hay que saberlos distinguir y no sufrirlos en silencio como si eso que te pasa fuera normal. Porque aunque estemos retorciéndonos de dolor, se nos caigan las lágrimas y no podamos ni caminar rectas, no somos capaces de decirle a nuestro jefe que por culpa de la regla va a ser muy difícil trabajar. ¿Quejicas? No, se llama 'dismenorrea'.

Ese término clínico se usa para describir un dolor menstrual intenso que, como dice un estudio de la Universidad de Birmingham, no le deja continuar con su vida normal a cerca del 20% de las mujeres. Pero como no se entiende como una enfermedad, no se quejan y lo soportan en silencio aunque los síntomas sean realmente severos (vómitos, dolor lumbar, calambres en el abdomen y piernas, sangrados intensos que llegan a durar semanas y dolores muy agudos, entre otros) y no los de una regla 'normal'.

Y las que no se callan no suelen ser tratadas como se merecen, porque la gente asume que están exagerando, que no es para tanto, que con un ibuprofeno ya es suficiente para funcionar. Pero en estos casos no es así. De hecho, como explica el doctor Javier de Andrés, coordinador de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario de la Paz, el dolor “puede asemejarse al de un ataque al corazón".

Pero si en muchos de los puestos de trabajo las mujeres ya se ven obligadas a hacer méritos para que les traten como a los hombres, ¿cómo atreverse a decir en voz alta que la regla les está destrozando por dentro, literalmente?

El problema, además, es que muchas sufren durante años hasta conseguir dar con el profesional adecuado y el tratamiento correcto. Después de apreciar que sus síntomas no entran en los que se consideran de un periodo corriente y acudir al médico, muchos facultativos no consiguen entender y descubrir que se trata de una dismenorrea que puede llegar a ser hasta severa.

Porque aunque las mujeres suelen sufrir dolores más fuertes y que duran más tiempo que los hombres, los tratamientos que nos suelen ofrecer son menos contundentes. Es lo que ha descubierto un estudio titulado The Girl Who Cried Pain: A Bias Against Women in the Treatment of Pain (La chica que gritaba de dolor: El sesgo contra las mujeres en los tratamientos de dolor). Lejos de paternalismos, se trata de considerar esta afección como cualquier otra y no aislarla dentro de lo que envuelve a la menstruación y el cierto tabú que sigue suponiendo en el ambiente masculino.

Por suerte, algunas empresas europeas están concienciadas y le están poniendo remedio. Como Coexist, una compañía de Bristol que ha instaurado la 'política de la menstruación' para que, si sus trabajadoras están sufriendo lo indecible con su regla, puedan tomarse unos días libres. Claro está, tiene que ser algo realmente severo y diagnosticado.

En los países asiáticos esto hace mucho que está instaurado. En Japón existe la baja por menstruación desde 1947, aunque está mal vista, y también está regulada en algunas provincias de China, Indonesia, Corea del Sur o Taiwán.

Crédito de la imagen: Melissa Cartagena