Con el divorcio del Brexit, llega la batalla por la custodia del pequeño Gibraltar

Pasa en las mejores familias. Les pasó hasta a Brangelina cuando lo suyo explotó y volvieron a ser Brad y Angelina, que los papás se separan y los niños quedan relegados al papel de arma arrojadiza en la batalla legal por su custodia. Algo parecido le está sucediendo a España (y a la Unión Europea) con Reino Unido, que como papá ha decidido marcharse, mamá no le está poniendo las cosas fáciles en lo que respecta al pequeño territorio de Gibraltar. O es papá quien está fastidiando a mamá, eso en temas del corazón-diplomático nunca se acaba de saber del todo, que cada uno tiene su versión.

Todo empezó hace nueve meses, con la hecatombe del voto positivo en el referéndum del Brexit. La confusión sobre cómo sería ese divorcio de Reino Unido y la Unión Europea se hizo aun mayor en este pequeño territorio situado en el estrecho de Gibraltar, que pertenece al imperio británico desde 1713 y en el que viven unas 30 mil personas. Pero el salto a los telediarios llegó la semana pasada cuando lord Michael Howard, un exlíder político inglés, dijo que su país no dudaría en ir a la guerra para defender el pequeño enclave.

Todo el mundo se le echó encima y se le sugirió que rebajara el tono, pero es que la relación entre España, Gibraltar y Londres siempre ha sido movidita. Que si ahora un submarino nuclear mío choca con un barco tuyo, que si convoco al embajador británico a consultas. Está claro que a España no le hace ninguna gracia tener ahí un grano británico, pero el 99% de los gibraltareños ya dejaron claro en un referéndum en 2002 que soberanía compartida ni en pintura. Pero bueno, están condenados a entenderse porque miles de españoles entran cada día en Gibraltar a trabajar y no tienen más frontera que con España y el mar. Ajo y agua, como diría aquel.

El problema también ha sido que, para comenzar a hacer efectiva toda esta locura del Brexit, el gobierno de la primera ministra británica Theresa May tenía que entregar a la UE una carta con sus prioridades para la negociación. Lo que pasa es que, con las prisas, se olvidó de mencionar la situación de Gibraltar y los analistas lo consideran un patinazo importante porque ahora le costará bastante negociar. Por otro lado, la Unión Europea también ha dicho que no se llegará a un acuerdo sobre el Brexit en Gibraltar sin la aprobación explícita de España. Vamos, que básicamente le ha dado derecho a veto, cosa que a los ingleses tampoco les ha hecho ninguna gracia por la relación un poco tóxica que vienen teniendo desde siempre.

Mientras tanto los pobres gibraltareños, como cualquier niño en un divorcio, desearían que les dejaran en paz y que los mayores llegaran a un acuerdo. Ellos, igualmente, en la consulta para el Brexit de hace 9 meses, votaron en contra (con un 96%) de abandonar la Unión Europea. Está claro que los isleños querrían poder seguir viviendo como hasta ahora y sin estar en las portadas de los periódicos cada x meses.