El desgarrador testimonio del hombre que ayudó a morir a su mujer reclamando la eutanasia

"Es muy doloroso esto. Por dos razones: una por la pérdida y la otra porque lo he tenido que hacer yo"

La historia de Ángel Hernández la conocéis. Su mujer durante los últimos 37 años, María José Carrasco, sufría desde los 25 de una esclerósis múltiple que había ido convirtiendo su vida en un verdadero infierno. Seis meses atrás, en el Intermedio, el propio Ángel lo relataba: "Es insoportable su vida. Es el no vivir". Sin posibilidades de recuperación alguna y subsistiendo a base de una morfina que ya no paliaba sus dolores, María José decidió entonces que deseaba terminar con su vida. Una decisión consciente que, sin embargo, chocaba con la realidad legal: no podía hacerlo por sí misma y la ayuda al suicidio que requería de Ángel a él le costaría la cárcel. Aún así Ángel lo hizo.

Un acto que no puede describirse con palabras. Las imágenes emitidas este lunes por El Intermedio, en las que una cámara del programa recoge prácticamente todo cuanto ocurrió tras el suicidio, se acercan a lograrlo. Y no son imágenes fáciles de ver. Lejos del sensacionalismo, de cualquier subrayado melodramático de la situación, las cámaras de El Intermedio muestran la llamada de Ángel a los servicios de emergencia minutos después del suicidio. "Ya estaba muy harta de su situación porque estaba sufriendo mucho y ha decidido suicidarse. La he ayudado yo a suicidarse porque ella no podía. Le he dado el pentabarbital sódico porque ella no podía tomarlo", confesaba Ángel.

"Vamos a tener que proceder a informar al juez de guardia", le respondían cariñosamente desde el otro lado del teléfono. "Cumpla con su obligación", decía él. Porque contaba con ello. "Ella me lo pidió y lo he hecho por ella. Es muy doloroso esto. Por dos razones: una por la pérdida y la otra porque lo he tenido que hacer yo. Es terrible. Es que no se debería permitir que una persona llegara a esto. Ha esperado muchísimo. Una mujer muy valiente", contaba llorando. En una habitación fuera del alcance de la cámara, minutos después, un policía le informa de que será investigado por un delito."Ahora soy un delincuente". Pero como él mismo dijo, "la dignidad de mi mujer por encima de todo".

Su dignidad y su voluntad. El mismo programa emitía ayer imágenes del día anterior al suicidio, donde María José explicitaba repetidas veces su deseo de abandonar este mundo. "¿Quieres e insistes en que quieres suicidarte?", le pregunta su marido. "Sí", contestaba ella. Lo trágico es que el matrimonio haya tenido que pasar por eso. "Espero que esto sirva para algo. Por lo menos para que en el Parlamento aprueben de una vez el proyecto de ley orgánica de eutanasia. La tienen que aprobar. No puede ser esto. No hubiera sufrido tanto mi mujer si hubiese existido", explicaba. Ojala que sí y que nadie tenga que volver a pasar por algo así.