¿Por qué depende de un algoritmo que nos contraten o no?

Las empresas espían las redes sociales de los candidatos para saber sobre su vida privada

Ya puedes ser un gran trabajador, gran compañero y tener un gran currículum, que si no tienes lo que premia el algoritmo, no te van a coger en el nuevo curro de la empresa grande a la que quieres entrar. Algunas ya han empezado a seleccionar el personal a través de algoritmos.

A pesar de que en un inicio pueda parecer que es una cosa positiva, que por fin ya no entrarán en juego los prejuicios (racismo, machismo, homofobia, etc.) y que es una forma muy objetiva de valorar a las personas; no deja de perderse el factor humano. Además, detrás de los filtros, sigue habiendo empresas y personas con los mismos criterios que siempre.

Los límites

También es una forma de despersonalizar a los candidatos y de reducirlos sólo a conceptos. Hay cosas que una máquina o un currículum (muchos certificados y grandes empresas) no puede valorar, como el saber trabajar con gente.


Detrás de estas webs o plataformas que permiten a los recursos humanos de las grandes empresas coger a gente a través de algoritmos (o, al menos, ayudándose de ellos), están los intereses económicos. Tal y como explica el diario Ara, que ha hablado con diferentes expertos en el tema, apuntan que creen que a la larga será una forma de ahorrarse trabajadores que busquen a otros trabajadores, ya que se podría agilizar los procesos de búsqueda y selección de trabajadores y hacerlos más eficientes.

Algunos problemas éticos

Facebook es una de las empresas que ha permitido que los algoritmos que utilizan las grandes multinacionales para seleccionar profesionales accedan a la información que tiene de sus usuarios. A así, las empresas pueden filtrar según variables de dudosa ética: como es el sexo, la edad, el género o la raza. Como siempre, una auditoria que hizo la Universidad de California a Facebook sobre esta cuestión, confirmó que si eres mujer y/o negro, por ejemplo, recibes peores ofertas que si eres hombre y/o blanco. Además, si reciben las mismas, de media les ofrecen menos dinero.

A menudo, como si ya no se pareciera demasiado al gran hermano, los algoritmos van más allá del currículum y valoran toda la huella digital, también las redes sociales más personales, como Instagram. Estudian estabilidad familiar, barrio, vivienda, aficiones, etc.

Sentimos habernos asustado, pero es que según UGT, casi ya no hay ninguna gran empresa española que no tenga un algoritmo de reclutamiento. Pasa lo mismo en toda Europa y la Unión Europea ya está estudiando regular los filtros y el funcionamiento de estos algoritmos para proteger los derechos de los trabajadores y su intimidad.