El delirante paraíso racista que la hermana de Nietzsche fundó en la selva

Elisabeth Nietzsche era tan profundamente antisemita que se dedicó a fundar una colonia en Paraguay con el objetivo de aislar a la raza aria perfecta

Siempre se ha querido hacer ver que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche era un racista y antisemita convencido. Nada más lejos de la realidad: el antisemitismo era para él un movimiento de masas que se servía de la moral esclava de los alemanes de finales del s.XIX para servir los intereses del Reich. Sin embargo, la que sí era profundamente antisemita y simpatizante de la ideología nacionalsocialista fue su hermana Elisabeth Nietzsche. 

La obsesión de esta mujer y su esposo Bernard Förster llegó a tal extremo que manipuló más de 30 cartas del autor y reescribió pasajes enteros de su filosofía en un intento de convertirlo en el filósofo de culto del futuro movimiento nazi, algo que finalmente recayó en el filósofo Martin Heidegger. Pero, según un interesante artículo de la BBC, si hay algo que definió la locura racista de la hermana del autor de Así habló Zarathustra, fue el proyecto que emprendió junto a su marido de crear una nueva Alemania en medio de la selva de Paraguay.

El paraíso ario en medio de la selva

Nueva Germania, así se llamó la colonia, debería haber sido el último reducto del “Übermensch”, el lugar en el que, según el compositor Richard Wagner, alemanes de pura raza aria escaparían del yugo judío de Europa para forjar un paraíso germánico al que miles de familias querrían unirse. Aunque la realidad fuera adentrarse en una inhóspita y aislada región selvática de Paraguay en la que el calor y la humedad son literalmente insoportables.

Pero empecemos por el principio: los viajes de Bernhard Förster por Paraguay entre 1883-1885. En aquella época, el país sudamericano se encontraba devastado por la Guerra de la Triple Alianza y el alemán pensó que podría adquirir tierras a muy bajo precio para fundar su idílica colonia. Convencido del éxito que tendría su proyecto, Förster negoció con el gobierno del país la concesión de un amplio territorio junto al río Araguay a 300 kms de la capital, Asunción.

El pacto era que podrían disponer de las tierras siempre que la colonia lograra atraer a 140 familias alemanas y revitalizar la zona. Una vez asentadas y en funcionamiento, el gobierno paraguayo les concedería la propiedad de las tierras de manera gratuita. Con el pacto en el bolsillo, Bernhard regresó a Alemania y en 1887 regresó liderando un grupo de 14 familias colonas que habían embarcado unas semanas antes en el puerto de Hamburgo. 

Del Edén al infierno tropical

El sueño de Nueva Germania había empezado pero con problemas desde el mismo principio. Más allá de no ser capaces de juntar una cantidad de personas suficiente para arrancar el proyecto con ciertas garantías, el clima tropical y pegajoso del lugar pronto arruinó las esperanzas de los primeros neogermanos. La mayoría de ellos no eran agricultores y el terreno sobre el que debían plantar era mucho más pobre de lo que imaginaban.

Inmediatamente, las tensiones surgieron entre Bernhard y los habitantes del lugar que se sentían estafados con las promesas de un paraíso en el nuevo mundo. Por su parte, Elisabeth tuvo que hacer frente a la gestión de la nueva colonia durante prolongados periodos de tiempo debido a que su marido casi siempre se encontraba de viaje en busca de más colonos y financiación para Nueva Germania.

Finalmente, muchas familias optaron por escapar a otra comunidad alemana sin las ideas raciales de la pareja (a un centenar de kilómetros se encontraba el asentamiento alemán de San Bernardino) y otras optaron directamente por regresar a Alemania hablando realmente mal del ensueño racista de la pareja Forster-Nietzsche. Tras un par de años de fracasos, en 1889, Bernhard acabó abandonando él mismo su colonia y asentándose en San Bernardino donde murió de un infarto, aunque hay quien dice que se suicidó y que su muerte fue falseada por Elisabeth Nietzsche.

Huida a Alemania e icono nazi

Por su parte, la polémica viuda y hermana del filósofo regresó a Alemania en 1893 al no ser aceptada por los habitantes de Nueva Germania que estaban pasando de sus teorías en favor de la raza aria y habían comenzado a casarse con personas locales y a adaptar el español y el guaraní como lenguas además del alemán. Fue entonces cuando aprovechando la grave enfermedad de su hermano se dedicó a manipular partes enteras de sus obras.

Aunque su utopía racista en Paraguay fracasó, su engaño y manipulación fueron utilizadas por Adolf Hitler y el partido nazi para legitimar su ideología. De hecho, adquirió tanta importancia en la Alemania de los años 30 que toda la corte mayor del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP), con el führer al frente, acudió a su funeral en 1935. Eso sí, la colonia subsistió sin toda la ideología racista de sus fundadores y a día de hoy es un tranquilo lugar de Paraguay en el que sus habitantes se expresan sin problema en los tres idiomas.