Lo que nunca deberías decirle a una víctima de violencia sexual

Los abusos sexuales son una realidad más cercana de lo que creemos, y por ello es importante saber cómo acompañar una persona que los ha sufrido

Por desgracia, los abusos sexuales son una realidad que muchas veces está más cerca de nostrxs de lo que creemos. Cada vez se destapan más casos de situaciones de abuso sexual de menores y de personas adultas. En el caso de las personas mayores de 18 años, el perfil de la víctima, acostumbra a ser mayoritariamente el de una mujer. Pero más allá de denunciar estas situaciones y endurecer las penas para las personas que cometen estos delitos, también es muy importante saber acompañar a las personas que han sufrido violencia sexual y están en proceso de recuperación

Solamente en Barcelona, el Hospital de Vall de Hebron atendió el año pasado 250 casos de violencia sexual. En Europa se estima que uno de cada cinco niñxs o adolescentes son víctimas de violencia sexual y se estima que entre el 80% y el 85% de las agresiones sexuales se producen en un entorno de confianza de la víctima. De este porcentaje, un 60% son, directamente, dentro de la familia.

Pautas a seguir

Cuando se habla de acompañar a una persona que ha sido víctima de abusos sexuales, es muy importante tanto la reacción del momento como el trato posterior. De hecho, el Hospital de Vall de Hebron elaboró una guía para los casos de violencia sexual en menores y adolescentes para dar orientación a los padres y a su entorno de cómo gestionar la situación. A pesar de que hay algunos matices sobre cómo abordar esta cuestión si se trata de un niñx, un adolescente o una persona adulta; hay toda una serie de pautas que siempre son las mismas.

Mantén la calma y escucha

Lo más común cuando una persona explica que ha sufrido alguna agresión sexual, ya sea puntual o de forma reiterada, es que esta lo exprese con culpa y vergüenza. Incluso puede pasar que, si se trata de unx hermanx o un amigx muy intímx, tu mismx sientas rabia o vergüenza a la hora de hablar del tema. Se trata de una cuestión que aún es tabú para la sociedad. Pero a pesar del shock inicial que pueda generar saber esto, es muy importante mantener la calma, escuchar y dar credibilidad al relato de la persona. No es momento ni para decir que no quieres hablar del tema o ponerte tú a llorar. El centro de atención es la persona que ha sufrido el abuso y necesita sentirse segura explicándolo. 

Durante el momento de la explicación tampoco se debe insistir mucho en los detalles de lo que ha pasado, a no ser que sea la misma persona quien decida explicarlo. No es necesario hacer revivirle todo completamente. Una vez somos conocedores del caso, se debe proteger a esa persona y brindarle todo nuestro apoyo para que no vuelva a tener contacto con su agresor. 

El tema de la denuncia

Hacer un acompañamiento emocional también es muy importante. A pesar de que lo primero que te venga a la cabeza sea ir a poner una denuncia a la policía, según la edad de la persona, es mejor hablarlo con ella y decir la manera de proceder. En caso de menores, sí que se recomienda denunciar directamente. Los procesos de denuncia pueden ser muy duros y pueden exponer la persona a una revictimización secundaria.

La clave es escuchar. Hay que dejarle claro que nada de lo que ha pasado es su culpa. También se la puede ayudar a buscar atención psicológica y respaldarla cuando lo explique al resto de personas de su entorno. Esto es clave para un buen acompañamiento.