Conoce a los mendigos convertidos en héroes tras el atentado de Manchester

Tienen 33 y 35 años, y la vida no les ha tratado bien. Ellos también fueron de los primeros en enterarse del atentado del Manchester Arena, porque ambos piden limosna cerca del estadio. Son Stephen Jones y Chris Parker, dos mendigos que sobreviven en las calles de Manchester y que se han convertido en héroes gracias a sus rápidas actuaciones tras la explosión. Porque no lo pensaron un segundo: "El hecho de vivir en la calle no implica que no tenga corazón", sentenciaba Jones que, junto a Parker, ayudó a atender a las víctimas de la tragedia.

Jones dormía en una calle cercana. La explosión le despertó súbitamente y algo dentro de él le empujó a acercarse a la zona. Sin dudarlo, comenzó a socorrer a las docenas de niños y jóvenes que corrían despavoridos huyendo de la barbarie. "Ir a ayudar es un puro instinto", explicaba a la cadena de televisión ITV. "Eran niños, muchos niños llenos de sangre que no paraban de gritar", relataba, recordando también cómo tuvo que "apartar los escombros que habían caído sobre otros niños", de los que no se apartó hasta que no llegaron los médicos.

La onda expansiva hizo caer al suelo a Chris Parker. Su primer instinto fue el de huir del lugar pero, a los pocos segundos, se dio cuenta de que su deber era el de colaborar. "Vi a una niña pequeña que había perdido las piernas. La envolví en una camiseta y traté de tranquilizarla", rememoraba en una entrevista a la agencia británica Press Association. Pero el recuerdo que quedará grabado para siempre en su mente es el de una mujer de 60 años: "La sostuve con las manos y ella me dijo que había venido con su familia. Al poco, murió en mis brazos".

Junto a otros ciudadanos de Manchester como el taxista que ofreció durante toda la noche carreras gratis a quienes lo necesitaban, Jones y Parker se han convertido en héroes modernos. Su hazaña no ha pasado desapercibida, y sendas campañas de crowdfunding se ocupan ahora de recaudar dinero para ayudar a los dos mendigos, símbolo hoy de la humanidad y la solidaridad.