Los Comprobadísimos Beneficios De Tomarse Un Año Sabático

Qué vértigo entra en el cuerpo cuando terminamos el bachillerato y tenemos que decidir qué camino tomar. ¿Acertaré con mi elección?, ¿estoy seguro de que es esto lo que quiero estudiar?, ¿y si, después del primer año en la universidad, me doy cuenta de que me he equivocado? Tal vez sea la decisión más importante a la que nos enfrentamos hasta la fecha, el inicio de nuestra etapa adulta, el momento que puede marcar nuestras vidas para siempre. Entonces, ¿a qué tanta prisa? ¿No será mejor tomar la decisión fríamente, con calma, sin precipitaciones? Así lo piensan al menos en los países anglosajones, donde es más que habitual tomarse un año sabático, un gap year, antes de decidirnos por ninguna carrera.

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Ahí tenemos a Malia Obama, la hija del presi, que va a dedicarse todo este curso a viajar, aprender idiomas y a trabajar. Está ya matriculada en Harvard, pero el caso es que esa universidad ofrece como opción a sus estudiantes el tomarse un gap year para terminar de construirse como personas adultas antes de comenzar con sus estudios superiores. Porque no implica que tenga que convertirse en un año dedicado exclusivamente a ver la vida pasar tirado en el sofá. Justamente al revés: los años libres se toman como 365 días para dedicar a conocer el mercado laboral, para conocer otras culturas, ser voluntario de alguna asociación que nos enseñe lo que es la vida.

Claro, eso suena a pijada de gente con pasta. Bueno, sí y no. Todos debemos ser conscientes de nuestras limitaciones económicas y organizar nuestros 12 meses con arreglo a ellas. Ninguno de nosotros somos los hijos del Presidente del Mundo Libre ni vivimos cómodamente en la Casa Blanca, pero eso no quiere decir que no podamos plantearnos un tiempo de maduración en todos los sentidos.

Todo con tal de no cagarla y de no precipitarnos matriculándonos en Económicas cuando odiamos las matemáticas o en Empresariales cuando pensamos que un balance es ese juego de los parques infantiles. Y numerosos estudios avalan esta tesis: la misma Universidad de Harvard defiende a capa y escapa los años sabáticos asegurando que los alumnos que han disfrutado de ese tiempo de reflexión se muestran después mucho más comprometidos con sus estudios, administran mejor su tiempo y son más competentes en lenguas extrajeras. Tal vez por eso, entre el 50 y el 70% de sus matriculados se decantan por esa opción.

Así que fuera estreses. Ya habrá tiempo. Si uno no tiene claro hacia dónde tirar, no tiene por que dejarse llevar por la presión del modelo ‘Bachillerato-Universidad-Máster-Curro’. Seamos más europeos y no tengamos prisa. Pero, cuidado, no seamos europeos ‘a la española’ y nos dediquemos todo el santo año jugando a la play y haciendo el nini. Vivamos los gap years con responsabilidad.

Crédito de la imagen: Jimmy Marble