Los científicos del ‘Reloj del Apocalipsis’ adelantan dos minutos la hora del fin del mundo

Desde el año 1947, los científicos del Bulletin of Atomic Scientists actualizan el conocido como ‘Reloj del Apocalipsis’, un reloj simbólico que indica la proximidad del fin del mundo tal y como lo conocemos. Y, aunque nació para alertar del peligro que suponía para la supervivencia del ser humano una posible guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la inquietante Guerra Fría, con el tiempo fue considerando otras amenazas para el planeta como la nanotecnología o, muy especialmente, el cambio climático. Este último es responsable, junto con el regreso del riesgo nuclear, de una terrible noticia: el pasado jueves el ‘Reloj del Juicio Final’ fue adelantado, situándose a tan solo dos minutos de la medianoche, es decir, de la destrucción total.

Esta cifra solo había sido alcanzada una vez en la historia del reloj. Fue en 1953, durante las pruebas nucleares llevadas a cabo tanto por Estados Unidos como por la Unión Soviética, cuando el ‘Reloj del Apocalipsis’ también se colocó en las 23:58. Y es que, según el equipo responsable de ajustar las manecillas que ponen fecha al fin de los días, entre los que se encuentran nada menos que 15 premios Nobel, 2018 será un año desastroso para el porvenir de la Humanidad. Tanto que nos hemos quedado a 15 largos minutos del año en que los miembros del Boletín de Científicos Atómicos fueron más optimistas: 1991, con el punto y final de la Guerra Fría.

Las razones de esta pesimista predicción tiene nombres y apellidos: Donald Trump. El pulso de ego y testosterona que está llevando a cabo con el líder norcoreano Kim Jon Un ha elevado desgraciadamente la amenaza de una posible guerra nuclear. Además, el presidente de los Estados Unidos también es responsable, dado su popular y obstinado negacionismo del cambio climático, de que el país norteamericano haya abandonado el Acuerdo de París, la cumbre mundial más importante en la lucha medioambiental. Guerra nuclear y cambio climático, los dos monstruos que amenazan nuestra existencia. O hacemos algo para cambiarlo, o 2019 podría traernos un Reloj del Apocalipsis todavía más desesperanzador.