Los científicos creen que tu obsesión por viajar (o ser infiel) está en tus genes

Viajas todo lo que tu bolsillo te permite, al terminar un viaje ya estás prensando en el siguiente y siempre, siempre, tienes la necesidad de moverte de un lado a otro. Si tienes este tipo de sensaciones puede que simplemente seas un viajero empedernido o, lo que probablemente no habías pensado, que se encuentre en tus genes. Se trata de un gen llamado DRD4, que se le conoce como el "gen del viajero", y es un receptor de dopamina –un neurotransmisor del placer–, que regula el nivel de curiosidad del que lo tiene y le otorga una mayor sensibilidad a estímulos externos, de acuerdo con una investigación publicada en la revista Evolution and Human Behaviour.

De este modo, el gen desencadena en el individuo un deseo incontrolable de viajar y de aventurarse a vivir nuevas experiencias, lo cual también se conoce como el denominado síndrome Wanderlust. De hecho, que el DRD4 lleve a alguien a necesitar regularmente nuevas experiencias provoca que tome decisiones impulsivas y que, incluso, viva situaciones arriesgadas.

Así lo  indicó en otro estudio un investigador de National Geographic, David Dobbcs, que al mismo tiempo dijo que, además de querer "explorar nuevos lugares", estas decisiones se traducen en querer "probar nuevas comidas, nuevas relaciones y nuevas aventuras sexuales". Y esto último, provoca que el mismo gen sea catalogado por algunos como el "gen del adulterio" por lo que han relacionado tanto con la obsesión por tener relaciones sexuales con otras personas como, por ejemplo, hacerlo en situaciones más atípicas. 

Pero todavía hay más, ya que parece que este gen tiene memoria. Es más frecuente encontrarlo entre aquellos que viven en zonas del mundo que a lo largo de la historia han estado emigrando y se encuentra entre el 20% de la población mundial, según dijo el sociólogo norteamericano Chaunsheng Chen. Sin embargo, muchas personas utilizan el nombre del síndrome que desencadena, Wanderlust, para referirse a un espíritu viajero que se ha apoderado de muchos jóvenes que, sin tener el instinto de viajar en sus genes, sienten unas incansables ganas de recorrer el mundo.