Chips Bajo La Piel

En el Sónar de este año todo se pagaba con una pulsera: bebidas, comida, guardarropa,... todo. El brazalete tenía una pequeña placa de plástico mediante la cual se hacía el pago, acercándole una máquina con un lector. ¿Cómo tenías dinero en esa placa? Previamente la cargabas con efectivo o targeta. Esto me recordó a los chips que ya se implantan actualmente bajo la piel de las personas para hacerles el día a día mucho más fácil, ¿o para controlarlas?

Este sistema "cashless" del Sónar era de la empresa Glownet, que también ha llevado esta tecnología a muchos otros festivales y ferias. Este sistema no es nuevo, pero aun resulta sorprendente. ¿Te imaginas pagar la cuenta, encender el coche, comprar ropa o ingresar en un edificio con tan solo colocar el antebrazo sobre un lector? Lo que parece de película de ficción ya se ha implantado en Suecia, en el edificio tecnológico Epicenterdonde algunos de sus empleados llevan un chip del tamaño de un grano de arroz bajo la piel.

En México, los chips son utilizados como una medida de protección para los nombrosos secuestros que hay en el país. Las compañías de seguridad inyectan implantes con un sistema de localización, para detectar dónde se encuentra la persona en el caso de ser secuestrada. Para que os hagáis una idea, un chip de este tipo cuesta $4.000, con una cuota anual de $2.200.

Al saber todo esto, a uno le surgen muchas preguntas como si es perjudicial para la salud. Según el ingeniero eléctrónico Karel Espinoza, los chips para personas son muy similares a los implantes comunes y por tanto, no son inconvenientes para la salud. Es más, estos dispositivos se están utilizando cada vez más en el campo de la sanidad. Mark Gasson, científico e investigador de chips en la salud, defiende la implantación de dispositivos para mejorar la memoria. De hecho, también se han utilizado para combatir una enfermad degenerativa de la vista, hasta el momento incurable.

Después de saber todo esto, ¿te pondrías un chip bajo la piel? Una encuesta realizada por la consultora argentina D’Alessio IROL muestra que 7 de cada 10 personas considerarían la posibilidad de insertar un chip a sus hijos, y la mitad lo haría si tuviera alguna utilidad médica. 

¿Hasta dónde puede llegar la tecnología? Este chip nos lleva a reflexionar sobre nuestra privacidad y libertad. La tecnología cada vez tiene más espacio en nuestras vida y más control sobre nosotros, y esto, poco a poco, nos hace más vulnerables.

Por otro lado, el especialista Karel Espinoza, considera que "no deberíamos preocuparnos por el rol de la tecnología ya que esta no es una medida que convertirá a los humanos en máquinas, además, no es un proceso “muy simple” porque se debe contar con la infraestructura necesaria, que implica la utilización del microchip en las actividades cotidianas". El futuro dirá.