Este chico da una lección de normalización comprándose un vestido para su graduación

Podría haberse quedado en una anécdota privada, pero se ha convertido en todo un alegato contra los usos y costumbres de la moda, en concreto, de la diferenciación entre ropa masculina y ropa femenina. La historia tiene como protagonista a Nathaniel, un joven de 17 años de Alicante que acaba de terminar el instituto y que ha decidido no vestir el típico traje en su graduación del próximo día 20. Quiere ir elegante, sí, pero no recurrir a la clásica 'ropa arreglada'. Al menos, a la pensada para hombre. Por eso, ha preferido optar por un vestido, una prenda con la que sentirse a gusto, cómodo y, sobre todo, consecuente con su estilo.

Nathaniel comparte protagonismo con una actriz secundaria, su propia madre. Ella le acompañó en su búsqueda, primero un tanto enfadada por la decisión de su hijo. Según recoge BuzzFeed, ella no quería comprarle ningún vestido, no quería que su hijo llamase tanto la atención, "pero al explicarle que quería separar el concepto de que la ropa va asignada al sexo o al género, no pudo negarse. Terminó de creérselo cuando me vio probarme los vestidos; su cara lo decía todo", explicaba Nathaniel.

He ido con la madre más guay del mundo a comprarme un vestido de graduación, para demostrar a todo el mundo que, a pesar de las críticas que he recibido en mi instituto, me da igual lo que piensen y no voy a dejar de ser lo que soy. En un par de semanas recogeré mi orla de segundo de bachillerato con mi vestido, orgulloso, con el apoyo de mis compañeros y de mis mejores amigos desde el público, pero lo más importante, con el apoyo de mi familia. Voy a lucir cuerpo y voy a presumir de lo guapo que voy, porque las cosas como son, el vestido me queda despampanante. (Es el negro corto)

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El aluvión de comentarios comenzó a llegar minutos después de que Nathaniel compartiese sus pruebas de vestuario en las redes sociales. Cientos de personas le mostraron su apoyo y empezaron a aconsejarle sobre cuál de los vestidos le quedaba mejor. "Hay cosas que nunca veré normales. ¿Acaso no ves que el estampado es precioso?", le decía uno de sus contactos; "Pues yo creo que algo de color te iría mejor y más entallado", le recomendaba otro. Mensajes de normalidad, de simpatía, que se alternaban con otros también previsibles en los que llegaban a amenazarle.

Pero nada logró enturbiar el ánimo de Nathaniel: "Me ha emocionado muchísimo que a tanta gente le haya gustado mi historia, y he podido recibir el apoyo de cientos de personas por las redes sociales, ha sido una experiencia indescriptible", explicaba a BuzzFeed. La única que ha terminado un tanto enfadada ha sido su madre.

Aunque seguro que ya les ha perdonado.