Casualidades Empresariales Que Hicieron Historia

Lo de los gurús del emprendimiento es acojonante. Toooooodos tienen la receta del éxito, los 5 pasos para petarlo, las 3 reglas de oro para el emprendedor, el decálogo del buen empresario. ¿Y qué te acaban contando? Normalmente, cuatro pijadas que te dejan igual que estabas. Pero, amigos, en esto como en todo, la experiencia es un grado. ¿Qué tal si repasamos algunos casos de curiosidades y casualidades empresariales? Vamos a darles en el morro a los gurús y vamos a elaborar nuestra propia Biblia del emprendedor fijándonos en cómo acertaron o cómo la cagaron otros, que eso siempre anima. Y, de paso, veréis qué risa.

¿Cómo elijo el nombre de mi empresa?

Tiene que ser corto, atractivo, que defina la actividad de tu empresa… O no. Mirad, en 1901, el diplomático y empresario austrohúngaro Emil Jellinek encargó a la empresa Deimler un coche que superase la, por entonces, increíble velocidad de 40 km/h. Cuando aquel bólido comenzó a hacerse famoso, alguien le preguntó por su nombre. Jellinek no supo que decir y, para ganar tiempo y para que ella, con su ingenuidad, le ayudara a bautizarlo, llamó a su hija de diez años: “¡Mercedes!”. Años después, la empresa de Jellinek se fusionaría con Benz & Cie., dando origen a la mitiquísima Mercedes-Benz.

Un golpe de suerte, sí señor. Pero ojo, mucho cuidado con el nombre de vuestra empresa si vais a trabajar en el extranjero. Que no os pase como a General Motors, que en 1982 quiso introducir en Latinoamérica un nuevo modelo, el Nova, sin darse cuenta de que 'no-va' significa en español 'no-funciona'. Fracaso total. Igual que el de la segunda agencia turística más grande de Japón, Kinki, que alucinó cuando, después de su expansión por países anglosajones, empezó a recibir peticiones de viajes sexuales. ¿Por qué? Pues porque, en inglés, 'kinki' significa 'pervertido sexual'. Hay que joderse.

Tampoco os paséis ahorrando en costes

U os sucederá lo mismo que a Schlitz, la segunda cervecera de Estados Unidos, en 1970. Por aquel entonces había perdido ya su supremacía sobre Budweiser, y quiso recuperar su liderato produciendo una cerveza más barata y en menos tiempo. ¿Cómo? Recortando el coste de los ingredientes y acelerando el proceso de producción.

Aparentemente, buena idea. Cambiaron la malta de cebada por jarabe de maíz, reduciendo el tiempo de producción de 40 a 15 días. Sí, pintaba bien, pero la nueva cerveza Schlitz tenía la dudosa propiedad de irse deteriorando con el tiempo, generando un estupendo moco gelatinoso en el fondo de la botella. ¡Mmmmmm, birrita bailonga!

Cerveza Schlitz Código Nuevo

Invertid en publi, pero con cabeza

No hagáis como el fabricante de armas Beretta que, en 1999, presentó una nueva serie de escopetas con el nombre de Giubileo (Jubileo), el mismo nombre de la celebración católica, lo que les costó una reprobación internacional organizada desde el Vaticano. Pero algo más: en la publicidad aseguraban que “al Papa le gustarían”. Muy grandes.

Tampoco sigáis el ejemplo de una compañía distribuidora de Taiwán, que creó una campaña de promoción de radiadores y aparatos de calefacción hechos en Alemania con un sonriente Adolf Hitler diciendo “Declara la guerra al Frente Frío”. Hombre, pues en fin…

Calefacción Hitler Código Nuevo

Otro consejo es que debéis medir todas las consecuencias. Sobre todo, si no queréis que os pase como a la compañía aérea Eastern Airlines, que ofrecía billetes al 50% para las esposas que acompañasen a sus maridos en sus viajes de negocios. La campaña, hay que decirlo, fue un éxito de ventas y, para redondearla, la empresa decidió ponerse en contacto con algunas de esas mujeres para pedirles testimonios y preparar así una segunda vuelta publicitaria. Lo que no esperaban era la respuesta de estas pobres: “¿Qué viaje? Yo no he ido con mi marido a ningún viaje”. ¡Zasca, pillada letal!

Apostad por la formación de los empleados

En idiomas, sobre todo. Porque, si no, corréis el riesgo de repetir el error de los trabajadores de un McDonald's de Massachusetts. Los pobres repartieron 5.000 condones en cajitas de Happy Meal, destinadas a una campaña de prevención de embarazos adolescentes, pensando que eran el juguete que viene con el menú. En la etiqueta del envoltorio del preservativo se leía Ribbed latex (Latex acanalado), y todos los trabajadores, la mayoría inmigrantes que no hablaban inglés, pensaron que era el personaje de la película Airbender, el último guerrero, que en ese momento se promocionaba en McDonald's. ¿El resultado? 5.000 críos preguntando a sus padres que de dónde vienen los niños.

Permaneced siempre alerta

En cualquier rincón y momento, puede surgir una buena idea. Como a Jim Reid, un buceador que se divertía en sus ratos libres buscando pequeños tesoros submarinos en Florida. Explorando nuevos fondos, encontró una pequeña cala cercana a un campo de golf y comenzó a rescatar miles de pelotas en perfecto estado, ya que el fango del mar las dejaba como nuevas. Pronto informó del hallazgo al gerente del campo, que le ofreció 10 centavos por cada pelota que le llevara. Pues el tal Jim comenzó a entregar una media de 2.000 pelotas diarias, subcontrató a varias personas y consiguió que varios clubes de golf le llevasen sus pelotas viejas a cambio de las renovadas que él encontraba en el mar.

Pero la historia no acaba allí: con el tiempo, Jim fundó la Compañía Recicladora de Pelotas de Golf Segunda Oportunidad, y consiguió venderla por 5,1 millones de dólares en 1994 a una potente compañía de Dallas.

Final feliz: Jim Reid se jubiló con 50 años y se compró un yate, al que bautizó con el nombre de El ladrón de pelotas. Con dos ídem.

Buscad siempre las sinergias con otras empresas

Para alumbrar productos universales. Como lo que ocurrió durante la Exposición Universal de Saint Louis en 1904, en la que un vendedor de sorbetes italianos se le terminaron los recipientes para servir sus helados y pidió a su compañero de caseta, un sirio, que le dejase poner las bolas de sabores sobre los barquillos tostados que él vendía. Toma ya, helado de cucurucho para todo el mundo.

Y, por último, luchad a muerte por vuestras ideas

Porque, si son buenas, terminarán triunfando. Como le ocurrió a John Lasseter, el productor ejecutivo y alma mater de Pixar, que fue despedido por Disney en 1982. Lasseter propuso dotar de fondos animados digitalmente a sus películas, pero el administrador, Ed Hansen, dijo que era muy mala idea. Hombre, amigo Hansen, regular, porque dos décadas después, Pixar ha terminado siendo la salvación empresarial de Disney y Lasseter ha vuelto a la compañía como director creativo…

La historia nos lo enseña todo. Y de eso sabe mucho Gregorio Doval, el periodista y director de concursos de televisión que nos ha ayudado a elaborar este reportaje con su libro Casualidades, coincidencias y serendipias de la Historia. Porque todo lo que a ti te pasa, probablemente le haya pasado ya a otro antes. Por eso, a veces conviene pasar de los lumbreras que te prometen reventar el mercado sin esfuerzo y tirar de hemeroteca. Y aunque no te sirva, al menos, ¡te echas unas risas!