Ahora Que El Brexit Es Una Realidad Quedan Abiertas Todas Estas Preguntas

Pues se cumplió. Reino Unido ha votado que deja la Unión Europa. Pese a las encuestas que daban los últimos días una ligera ventaja campaña a la permanencia, el voto oculto ha aflorado y el 52% ha decidido que se va.

¿Cuándo será efectivo?

Pues, lo primero, la cosa va lenta. Ahora se iniciará un proceso de negociación que no está previsto que concluya antes de, al menos, dos años. Porque votar que uno se va es mucho más fácil que efectivamente irse. Hay normativas, tratados, principios básicos que no está claro cómo se gestionarán. En Bruselas se ha reunido un gabinete de crisis para crear una nueva arquitectura.

Es la primera vez que un país dejará la Unión Europea y no se sabe cómo se gestionará. ¿Habrá libertad de movimiento de personas, se mantendrá la de bienes y capitales, de qué forma? Nada está claro de momento y eso es lo que define esencialmente el día después del Brexit: incertidumbre. El primer ministro David Cameron, que ha anunciado que dejará de serlo en octubre, ha dicho que no habrá consecuencias inmediatas para los europeos que ya están en Reino Unido.

¿Reino Unido seguirá unido?

La diferencia entre los pro y anti Brexit ha sido de algo más de un millón doscientos mil votos, así que va a haber que tender puentes y calmar las aguas internamente. Porque hay mucha división. División entre regiones, entre niveles educativos, entre industrias. Londres, Escocia e Irlanda del Norte han votado a favor de quedarse y eso abre la caja de Pandora del separatismo dentro del Reino Unido otra vez.

Los independentistas escoceses ya han dicho que buscarán un nuevo referéndum, que ellos quieren estar en la UE, y buena parte de los irlandeses prefieren a Reino Unido dentro porque la UE ha sido pieza clave para mediar entre los dos bandos durante el proceso de paz, como el ex primer ministro laborista Gordon Brown recordó hace diez días en Londres.

Un grupo se puede sentir además especialmente traicionado: los jóvenes. Según el columnista del Financial Times, Gideon Rachman, el 75% de los menores de 25 años ha votado que quiere quedarse en la Unión Europeo. Parece que la brecha generacional está servida.

¿Qué pasará con la economía?

La libra esterlina se está desplomando y las bolsas caen con fuerza en toda Europa. El primer ministro David Cameron, que llamó a un referéndum como arma de supervivencia política y hoy ha visto como su carrera política saltaba por los aires, ha querido transmitir calma pero de momento los indicadores económicos son volátiles. Mientras, el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, ha estado lo que se viene a llamar missing durante toda la campaña y ya hay voces en su partido que cuestionan, más si cabe, su liderazgo.

Así que, pese a las posiciones de los partidos mayoritarios, los británicos dijeron que no a la UE en un día que no pudo ser más de ellos. Lluvia y lluvia en todo el país para recordar que ni el verano en estas tierras es lo mismo. Los partidarios de quedarse se habían venido arriba la última semana. Incluso David Beckham entró en campaña contando las bondades de quedarse en la UE. Pero no ha servido de nada.

Han calado más los mensajes de Nigel Farage, el líder de los populistas UKIP, o los de Boris Johnson, exalcalde de Londres y león acechando al primer ministro desde hace tiempo. Han tenido todos los informes económicos habidos y por haber en su contra. El Fondo Monetario International, el Banco de Inglaterra, despachos y consultorías, todos diciendo que Reino Unido sufriría fuera de la UE.

Pero los votantes no han decidido, parece, con el bolsillo. Los mensajes de recuperación de la hipotética soberanía perdida y la subyacente animadversión hacia los inmigrantes han inclinado la balanza hacia la salida de la UE. Algunos lo celebran en la derecha y en la izquierda más radical, que ve esta decisión como una manera de luchar contra una Unión Europea que consideran neoliberal.

¿Europa en manos de los extremistas?

Es ahora precisamente la Unión Europea el eslabón más débil. Los británicos son suyos, pero, seamos sinceros, no son autoritarios ni es previsible que lo vayan a ser. Debido a las peculiaridades británicas aquí se puede ser euroescéptico y liberal, pero ese encaje en el continente está aún por demostrar y las corrientes que el Brexit puede desencadenar ahí, aún por ver.

De momento el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, que ya ha pedido un referéndum similar, Alternativa por Alemania y demás nacionalistas euroescépticos, y nada liberales, tienen nuevos argumentos servidos en bandeja. Y las corrientes en el continente han sido siempre más populistas y más autoritarias que en Reino Unido. Por eso la incertidumbre y la inquietud es lo que recorre esta mañana desde Estocolmo a Nápoles y de Lisboa a Bucarest pasando, sí, por Londres. Veremos.