Banderas rojas que te indican que no deberías coger ese trabajo

Hazle caso a tu instinto. Si está gritándote que salgas corriendo será por algo

Algunxs futurólogxs han estudiado las proyecciones del desarrollo tecnológico y aseguran que los robots y los algoritmos se encargarán más tarde o más temprano de las tareas laborales que hoy realiza la humanidad. Sin embargo, no hay una fecha exacta para ese acontecimiento tan trascendental: la emancipación definitiva de la necesidad de trabajar. Lo que está claro es que, de momento, te toca currar para pagarte tu habitación, tu comida y el internet de tu móvil. Y si es en un trabajo de calidad mejor. Por eso, la periodista especializada en empleo Jennifer Parris indica en Fast&Company ciertas banderas rojas que indican que no lo es.

Ojo con la sensación de hostilidad

Comenzando por un proceso de entrevista demasiado largo. En palabras de Parris, "tardar tanto en responder podría indicar que ocupar ese puesto no es una prioridad, lo que podría significar que no obtendrás la retroalimentación y el apoyo que necesitas". Además, también podría ser una prueba de la ineficiencia de la compañía. Si estás en posición de elegir, que a veces no es el caso, mejor pasar de ese trabajo. No tiene buena pinta. Y lo mismo ocurre cuando en la entrevista percibes hostilidad. Al fin y al cabo, "es poco probable que cambie mucho si te contratan". No quieres a unx jefx así. No quieres tener que lidiar siempre con malos rollos.

Otra bandera roja es la falta de claridad acerca del trabajo en sí. Como dice esta experta, "si tu futuro jefe no puede definir claramente las funciones del trabajo o sientes que es un poco vago en detalles importantes es posible que quieras atarte las zapatillas y salir corriendo". Estás a punto de entrar en el caos. Y hablando de caos, si durante la entrevista recibes alguna pregunta incómoda o algún comentario fuera de lo adecuado para un contexto profesional, sal por patas. Generalmente, cuando un superior tiene ese comportamiento, la cultura de la empresa no debe ser muy saludable. Y si lo es, no tiene mecanismos de control.

Fíjate en la claridad y la transparencia

En quinto lugar, y siempre según Parris, está la bandera roja de las pruebas. Porque sí, es normal que durante una entrevista de trabajo tengas que hacer alguna prueba puntual. Un simulacro de trabajo. Lo que no es normal es que tengas que hacer diez pruebas larguísimas. "Estás haciendo un trabajo gratis para una empresa que aún no te ha contratado". No dice nada bueno de ella. Como tampoco lo dice el hecho de que la oferta de trabajo esté siempre presente en los portales de búsqueda de empleo. Eso solo puede significar que existe una alta rotación de personal. Probablemente porque trabajar ahí resulta muy duro y la peña se va.

Las horas extras obligatorias, las críticas del entrevistador a otros compañeros o a la propia empresa y una clara falta de transparencia son otras banderas rojas a las que tienes que estar atentx. ¿No te permite una breve conversación con el resto del equipo para preguntarles algunas cosillas y disponer de una perspectiva complementaria? Mal asunto. Huele a chamusquina. En cualquier caso, y más allá de cuestiones específicas, la realidad es que tienes un instinto. Y no, no es infalible, pero desde luego está ahí por algo: puede ayudarte a tomar mejores decisiones. Mientras tengas la oportunidad de elegir, aprovéchalo.