Baleares planea eliminar los productos de usar y tirar antes de 2020

Que la actividad del ser humano tiene graves consecuencias medioambientales para nuestro planeta es un hecho que muy pocos cuestionan, a excepción quizá del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Y para reducir este impacto, el Govern Balear ha redactado un proyecto de ley con el objetivo de acabar de una vez por todas con la contaminación generada por los productos de un solo uso. Hablamos de cápsulas de café, pajitas para beber, bastoncillos para los oídos, cubertería de plástico, cuchillas de afeitar, cartuchos de impresora, palos de caramelos y mecheros. Residuos cuyo vertido masivo provoca un problema ecológico tremendo.

Y es que hasta el 80% de la basura acumulada en nuestras playas está compuesta de plástico y, según el propio ejecutivo balear, la mitad de estos desperdicios son productos de usar y tirar. En las aguas que rodean las Islas Baleares, las del mar Mediterráneo, los residuos más frecuentes son los bastoncillos y los filtros de los cigarros, explica a El Diario.es el responsable de residuos de Ecologistas en Acción, Carlos Arribas, que añade que "estos productos se van degradando y tienen un gran impacto, no solo por el tema estético, sino porque se convierten en microplástico, los peces se lo comen y el plástico acaba en nuestra mesa". Este caso, comemos lo que somos.

La normativa, pionera en nuestro país, contempla la desaparición de todos estos productos para el año 2020. Si los fabricantes quieren que sus productos sobrevivan tendrán dos opciones: o comercializarlos de manera que resulten fácilmente reciclables o instalar sistemas que recojan y reciclen los residuos adecuadamente. "Es una normativa muy valiente y con un objetivo medioambiental claro: cambiar el modelo de consumo", ha declarado Sebastià Sanso, directos general de residuos y calidad ambiental del Govern, aunque añade que "es imposible llevar a cabo un cambio radical en la cultura del 'usar y tirar' de un día para otro.

Las autoridades de Baleares, no obstante, no están solas en esta batalla contra los desperdicios de un solo uso. La Comisión Europea presentó el pasado martes una estrategia para combatirlos, fijando la obligación de que el empaquetado de los mismos sea reutilizable o reciclable para 2030. Además, requerirá de los estados miembros que monitoricen y reduzcan su basura marina. Después de todo, la Unión Europea produce cada año 25 millones de toneladas de basura plástica, según datos de la propia Comisión. Gran parte de ella proveniente de los productos de un solo uso. Una cifra, a largo plazo, insostenible para el planeta. Baleares marca el camino. Esperemos que le sigan muchos otros.