El AVLO suma lo peor de Renfe con lo peor de Ryanair

En su intento por resucitar su competitividad, Renfe ha lanzado una versión low cost del AVE que copia las estrategias de Ryanair

Dice la leyenda que el día en que se pusieron a la venta los billetes del AVLO, el ansiado AVE low cost de nuestra querida Renfe, hubo personajes míticos que consiguieron comprarlos. Esos seres etéreos deben ser como las meigas de Galicia que “haberlas haylas” o como ese tal “M. Rajoy” de los papeles de Bárcenas que NADIE en este país ha logrado identificar. El caso es que la increíble y maravillosa página web de Renfe se cayó en cero coma y la inmensa mayoría de personas que queríamos viajar con dignidad sin pagar un pastizal (y más en plena cuesta de enero) nos quedamos con las ganas.

Ey, pero no sufráis que Renfe volverá a vender en el horario que les apetezca 1.000 billetes diarios a los 30.000 pardillxs que aquel fatídico día nos registramos en su web con nuestras esperanzas puestas en un cómodo asiento de tren que todavía no huele a rancio o acumula retrasos inexplicables como el resto de las líneas de Renfe del país. El caso es que la venta con este sistema mítico se repetirá hasta el 5 de febrero, como la tortura china de la gota: erosionado lentamente tu dignidad y tu paciencia mientras esperas en su cola virtual. 

¡Enhorabuena Renfe! ¡Has conseguido absorber todos los defectos de las compañías low cost y ninguna de sus ventajas en tiempo récord! Y es que, la compañía del monopolio estatal, está desesperada y tú no te vas a beneficiar de ello aunque pinten sus trenes de morado y te digan que vas a triunfar con sus ofertacas. Claro que sí, guapo. En el último año Renfe ha ganado un 29% menos debido a la caída de la demanda en la líneas convencionales y es por eso que la compañía está concentrando todo su esfuerzo en convertir en rentables la alta velocidad y su supuesta oferta low cost. 

Vamos, que Renfe ha optado por copiar las estrategias de compañías tan queridas por los clientes como Ryanair o Vueling antes de que se rompa el monopolio y otras compañías ofrezcan mejores servicios a un precio más competitivo. Y sí, la comparación la aerolínea irlandesa no es casual: los trenes del AVLO van a ser lo más parecido que te encuentres a un viaje de Ryanair pero sin el aplauso de los turistas alemanes borrachos al aterrizar en Mallorca. 

Para empezar, se acabó eso de cargar el tren de maletas como si fueras Paco Martinez Soria. En el AVLO se pagará un suplemento de entre 10 y 30 eurazos (si se te ‘olvida’ facturarla y lo haces en la estación) por una segunda maleta y siempre que no se exceda un limite. Además, el equipaje de cabina tendrá unas dimensiones tipo Ryanair y te cobrarán 8 euros extra si tienes la osadía de elegir plaza. Así que si eres un infrahumano que se marea si viaja en dirección contraria o si tenías la esperanza de no ser golpeado en el pasillo, tendrás que pagarlo.

En los trenes AVLO habrá WiFi pero tendrás que pagarlo y olvídate de tu gatito/perrito o animal cuchi porque no estarán permitidos a bordo. Básicamente y para acabar antes, lo único por lo que no tendrías que pagar sería por el carrito de bebé o una bicicleta plegable. A ver, tampoco vamos a decir que todo en el AVLO está mal porque en sí mismo es una gran noticia. Pero todo el hype que había despertado el tren low cost se ha ido disipando al ver que a muchos de los defectos habituales de Renfe se le sumarán otros propios de las aerolíneas low cost más antipáticas.

Y sí, podemos atrevernos a criticar porque Renfe es una compañía pública que disfruta de un monopolio total (que finalizará en diciembre de este año) y cuya orientación debería ser siempre la de ofrecer un buen servicio a los ciudadanos. La llegada del AVLO es un claro avance, pero si hemos tenido que esperar al low cost para que viajar en alta velocidad sea accesible para los bolsillos más ajustados es, en gran medida, el resultado de que Renfe no haya tenido una sola compañía alternativa ofreciendo tarifas más competitivas. 

Veremos a dónde nos lleva el AVLO (esperemos que a Madrid o Barcelona) y la llegada de nuevas compañías (ojalá que al resto de ciudades excluidas por el AVLO). De momento reza para ser uno de los afortunados que viajarán en tren como si fueran en Ryanair.