Los australianos apoyan el matrimonio homosexual en una votación por correo

Australia va en camino de unirse a la lista de 24 países que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un 61,1% del censo electoral australiano, casi siete millones de personas, ha dicho 'sí' a la legalización de una unión homosexual a través de una consulta por correo postal que se ha llevado a cabo desde septiembre en todo el país. Miles de personas se han lanzado a las calles y plazas de las principales ciudades del país, como Sidney o Melbourne, para celebrar este paso hacia la igualdad de derechos civiles.

Según la Oficina Nacional de Estadística de Australia, 12,5 millones de personas, el 79,5 % del censo electoral, participaron en esta votación voluntaria (al contrario de las elecciones generales, que son obligatorias). Una participación especialmente buena que denota la voluntad de sus ciudadanos por llevar a cabo esta modificación de la ley. "Millones de australianos han hablado y han votado abrumadoramente por la igualdad en el matrimonio", dijo el primer ministro del país y líder del Partido Liberal, Malcolm Turnbull, en una rueda de prensa tras conocer los resultados. "Votaron sí por justicia, sí por compromiso, sí por amor", añadió.

El sí definitivo de la sociedad australiana termina con las disputas internas sobre esta cuestión en el partido del gobierno, que tendrá ahora que llevar la propuesta de ley al Parlamento para ser aprobada "antes de Navidad", según dijo Turnbull. Este proyecto reformará la Ley de Matrimonios de 1961, que ya fue enmendada en 2004 para especificar que esta unión debía ser exclusiva entre un hombre y una mujer.

Pese a la mayoría que apoya el matrimonio homosexual, el gobierno de Turnbull no ha decidido exactamente los términos de la propuesta al respecto. Por un lado, el proyecto del senador liberal Dean Smith, que coincide con la mayoría de liberales del gobierno o el partido de los Verdes Australianos, será llevado cuanto antes. Por otro, el conservador James Paterson se presenta una opción mucho más restrictiva que incluye la posibilidad de que las empresas que se niegan al matrimonio gay puedan negarse a ofrecer sus productos para tal efecto.