Arabia Saudí: La Prisión No Es El Velo, Es La Desinformación

¿Cómo se ayuda a una niña que ha sido violada? En muchos lugares, la respuesta a este desgraciado enigma plantea muchas condicionales. En Arabia Saudí, además, se suma la carta de la deshonra, pues la virginidad de una niña juega un papel fundamental en el honor de una familia saudí. Independientemente de quién se encuentre tras la autoría de los hechos, los padres de las víctimas generalmente se niegan a presentar cargos por temor a arruinar las perspectivas matrimoniales de la joven. Eligen el silencio, lo que significa que los violadores quedan muchas veces impunes, y pueden actuar de nuevo.

La desinformación siempre es el principal problema

Lo que muchas mujeres saudíes desconocen es que existe la posibilidad de ir a la corte y pedir al juez que haga el procedimiento privado y salve así la reputación de la joven.

Tal vez por eso, en algunas universidades públicas de Arabia Saudí han comenzado a plantear una serie de conferencias públicas dirigidas a mujeres y protagonizadas por juristas y abogados distinguidos. Estas presentaciones tienen el objetivo de proporcionar información básica sobre los derechos legales de las mujeres en el país.

En estas reuniones varias decenas de asistentes aprenden sobre la ley saudita que rige el matrimonio, el divorcio, la tutela y la herencia. Pero también sobre los crímenes perpetrados contra las mujeres en los medios sociales, un tema de especial preocupación en un país donde las personas solteras de sexos opuestos no pueden pasar tiempo juntos sin correr el riesgo de arresto, y donde las mujeres son acusadas ​​de adulterio con más frecuencia que los hombres.

El pasado noviembre, en Afganistán, en un caso de adulterio, una mujer casada fue condenada a muerte por lapidación, mientras que su amante masculino recibía cien latigazos. En Arabia Saudí, el trato no es mucho mejor, pues de acuerdo con la ley, que se basa en la sharia, el testimonio de una mujer saudí en los tribunales tiene, con pocas excepciones, la mitad del valor que el de un hombre.

¿Algo está cambiando en Arabia Saudí?

Estas conferencias han supuesto un éxito tan rotundo como sorprendente, al que asistieron estudiantes, madres, maestros, un montón de trabajadores y todo tipo de mujeres. Queda por tanto bastante claro, que existe una creciente toma de conciencia entre las mujeres saudíes ordinarias acerca de los derechos legales que tienen, y una creciente voluntad de reclamar estos derechos, incluso mediante la búsqueda de reparación legal, si es necesario. Aun así, son "pasos de bebé" en la teoría del progreso social.

Hoy, incluso, es difícil luchar con el prejuicio cultural contra las mujeres que asumen roles públicos más prominentes. De hecho, irónicamente, para las mismas conferenciantes, la solución a sus problemas no radica en cambiar el sistema, sino en educar a las mujeres sobre sus derechos dentro de la estructura existente.

Claro que nos referimos al hecho como irónico, pues el haber nacido en países occidentales a veces nos hace perder la perspectiva, y olvidamos con facilidad que nos separan pocas generaciones de un mundo bochornosamente similar. De ese mundo en el que nuestras abuelas entraban a misa con el pañuelo en la cabeza y la virtud era un bien preciado que debían preservar. Un mundo en el que si nuestras madres se embarazaban antes de tiempo, vivían sin casarse o incluso se divorciaban, eran relegadas al ostracismo social. Este mundo en el que aún muchas mujeres luchan por tener un mismo salario que los hombres.

Los cambios llegan con el paso del tiempo, con la lucha continua de un pueblo, y las mujeres saudíes pedalean lentamente hacia un futuro más progresista, de la mano de la única llave que les puede dar la libertad. La información.

Si tu también quieres utilizar esa llave, infórmate en Amnistia internacional sobre los derechos de las mujeres saudíes.

Crédito imagen: Hani AmircarnagenycNeil Moralee y Gigi Ibrahim vía Flickr