Afganistán: Cuando Casar A Niñas De 7 Años Es Normal

Entrevista a Glòria Marcet, coordinadora de proyectos de ASDHA (Asociación por los Derechos Humanos en Afganistán), la cual fue fundada en el año 2000 por la periodista Mònica Bernabé. Ha sido responsable de programas de cooperación en Palestina, Bosnia y Méjico. Ha vivido de primera mano la realidad afgana, realizando diversos proyectos sociales enfocados a la conquista de los derechos de las mujeres y a “la paz con justicia”.

¿Cómo es el sistema jurídico afgano?

Sorprendentemente no muy diferente del nuestro. Si comparas nuestra constitución y la suya verás que a nivel de libertades y derechos no hay mucha distancia. Pero lo que pone sobre el papel es muy diferente de lo que luego se aplica. Existe un doble funcionamiento, el urbano y el rural. En las zonas urbanas hay jueces parecidos a los nuestros, que en lo relativo a pequeños delitos funcionan correctamente. Sin embargo, existiendo criminales de guerra en el Gobierno, difícilmente puede uno fiarse de ellos. Piensa que el 80% de la población es analfabeta.

¿Y a nivel rural?

La justicia convencional no llega a esos puntos del país. Las leyes se aplican mediante asociaciones de hombres llamadas "shura". La comunidad se gestiona por sí misma, con una base religiosa muy fuerte. Es muy tradicional y conservador. En este ámbito, la persecución a la mujer es abominable, especialmente en el ámbito rural. Sufren mucha violencia a todos los niveles. Una mujer puede ir a la cárcel muchos años, por lo que se conoce como “crimen social” .

¿En qué consiste un crimen social?

Son delitos no tipificados de forma estricta, considerados como crímenes por parte de la costumbre y tradición. Un ejemplo sería el de una mujer que pasa la noche fuera de su casa, ya sea porque huye o por la razón que sea. Piensa que nos encontramos con muchísimos casos de maltratos físicos diarios por parte del marido. Y luego está el tema de obligar a una niña a casarse antes de la edad legal permitida.

¿A qué edad está permitido casarse en Afganistán?

Hasta los 16 años no es legal casarse, no muy diferente a lo que contemplan los ordenamientos jurídicos occidentales [con la última reforma del PP en España, se permite el matrimonio a partir de la misma edad]. Da la impresión de que a nivel legal estén muy por detrás nuestro, pero no es así en absoluto. El problema no está en las leyes, sino en la tradición y en la visión que tienen de la religión. Acaban con un funcionamiento paralelo al estrictamente legal. Es lo que te explicaba de las shura, funcionan con sus propias leyes. A nivel de costumbres, viven como en el medievo. Puedes encontrar bodas con niñas de 7, 8 y 9 años.

¿Y el Gobierno es conocedor de estos hechos?

Sí, lo sabe y lo permite. De todas maneras, es muy difícil controlar lo que pasa en las zonas rurales, el acceso no es fácil y la seguridad es mínima, son zonas controladas por talibanes. Además, en un país sin censo, ¿cómo vas a controlar algo así? Más del 58 por ciento de los matrimonios son forzados. Hay muchas mujeres que huyen de esta realidad.

¿Cómo es el día a día de un afgano medio?

Muy pobre. Uno de los proyectos que tenemos en marcha es la creación de asociaciones de hombres y mujeres para que puedan realizar pequeñas manualidades, como bufandas, con las que ganarse algo de dinero. Aprovechando estos talleres lo que hacíamos era hacer educación en los Derechos Humanos y enseñarles a leer y escribir. Tuvimos que cancelar el proyecto con los hombres, ya que no podían permitirse “perder el tiempo” porque necesitaban buscar trabajo para dar de comer a la familia. Esa es una realidad, pero también hay jóvenes que van a la universidad, gente adinerada. También hay que decir que hay mucha inversión en proyectos sociales, lo que hace que un sector de la población tenga trabajo en estas iniciativas. Pero la gran población es muy básica y muy pobre.

¿Crees que Afganistán puede prosperar económicamente?

Actualmente es un interrogante. Cuando se vayan las tropas internacionales, ¿seguirá habiendo inversión extranjera? Es imposible que un país tan inestable políticamente como Afganistán pueda prosperar económicamente. Sin paz, sin seguridad y sin un gobierno real es imposible. La gente que está capacitada se marcha y las empresas no invierten en el país.

Vuestro trabajo consiste en recordarle los derechos a un colectivo oprimido en Afganistán. ¿No os encontráis con dificultades para ejecutar vuestra misión?

A las zonas realmente peligrosas directamente no puedes acceder. Donde se acaban haciendo los proyectos, tanto nosotros como las otras ONG, es en aquellas zonas en las que se garantiza un mínimo de seguridad. En estos sectores no nos encontramos con presiones de nadie, al contrario, somos muy aceptados. Nos gustaría llegar a más zonas, por ejemplo la pastún, pero es impracticable, somos una organización pequeña.

¿Estáis satisfechos con vuestro trabajo?

Sí, pero siendo honestos, queda muchísimo por hacer.