Ada Colau denuncia lo difícil que es ser política y madre a la vez

No todo el mundo puede entrar a las instituciones: las presiones, la exigencia y la imposibilidad de la conciliación familiar sirven de freno

"Yo también me he planteado dejarlo en más de una ocasión en el último año", anunciaba Ada Colau tras la marcha de la política de Xavier Domènech. Y es que el líder de los comunes catalanes deja sus cargos por, entre otras razones, “agotamiento personal”. La alcaldesa de Barcelona ha empatizado con Domènech y ha asegurado que comparte su sentimiento y critica que el sistema político actual es exigente, impersonal y exprime a las personas, algo que que quiere cambiar para humanizar y feminizar la política. 

"La política mediática, la política de las fake news, la política de la lucha partidista que olvida los grandes objetivos y dificulta los consensos, la política de los ritmos frenéticos incompatibles con la crianza y el cuidado de las personas... no nos gusta y no es nuestra", asegura Colau en su crítica contra el sistema, que impide la conciliación y que obliga a dedicar la vida al trabajo y no deja espacio a la familia. "Cuando decimos que queremos feminizar la política hablamos también de esto: queremos, literalmente, que la política esté al servicio de la vida, no la vida al servicio de la política", añade Colau.

Para Colau, además, "Xavi es un gran ejemplo de lo que significa para la gente común pasar a hacer política institucional". Son personas de la calle con ánimo "de cambiar las cosas", pero que se ven afectadas por el sistema político, que es agresivo y erosiona con "las presiones, las difamaciones, las negociaciones hipócritas, el cinismo...". Colau cree que para desenvolverse en este clima hostil se debe estar "entrenado" y esta agresividad congénita impide que las personas de la calle puedan llegar a ocupar cargos públicos sin quemarse o perder el espíritu.

Cree que se debe humanizar y feminizar la política para trastocar estos roles patriarcales que imperan y así permitir que todas las personas puedan abrirse paso en el agresivo sistema, porque, de lo contrario, a la política solo se pueden dedicar "hombres ricos, sin escrúpulos, corruptos y sin responsabilidades familiares", sentencia. Si queremos abrir las instituciones a madres, padres, obreros, jóvenes, estudiantes, inmigrantes y todo tipo de personas del entramado social, toca "cambiar las formas de hacer y vivir la política", como concluye Colau.