9 cosas que jamás deberías decir en una entrevista de trabajo para no liarla

Nadie es perfecto y todos metemos la gamba alguna vez. Esto es así. Lo que pasa es que hay veces que los errores que cometes te pasan una factura más cara de lo normal. Sobre todo, cuando la cagas en el peor momento que podrías hacerlo: una entrevista de trabajo. Los nervios y la presión nos suelen jugar malas pasadas y podrías soltar alguna perla de la que luego te arrepientas.

Pero que no cunda el pánico. Lo único que hay que hacer es tener muy presente esta lista de cosas que no deben salir de tu boca bajo ningún concepto.

1. Preguntar cuánto durará la entrevista

Ni se te ocurra. Y menos aún, hacerlo antes de empezar. Pensarán que tienes cosas más importantes que hacer en lugar de estar allí y eso es sinónimo de algo fatídico para ellos: DESINTERÉS. Así que, si tienes planes para luego, mejor que los pospongas para otro día. Y que la entrevista dure lo que tenga que durar, capisci?

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2. Decir palabrotas

Nada de "joder", "mierda", "hostia" y demás. Por muy coloquiales que parezcan, no dan buena imagen en el trabajo. Está bien intentar transmitir confianza y cercanía, pero ese no es el camino. Así que muérdete la lengua cuándo se te vaya a escapar alguna muletilla de esas.  ¿Te acuerdas cuando tu madre te decía que te iba a lavar la boca con jabón? Pues eso, que chitón.


3. Empezar con los "Emm... Esto... No sé..."

Te puedes callar un momento para pensar lo que vas a decir, pero ojito con los repetitivos "emmm...pues...esto....". Piensa que en las entrevistas te están mirando con lupa y la firmeza y la claridad de tus palabras se valoran mucho. Así que ya sabes, prepárate un poco en casa todo lo que quieres transmitir y decir para que no te pille de nuevas. Antes de ponerte a divagar en voz alta, haz un parón y vuelve a arrancar, ¿ok?


4.  Preguntar por tus compañeros de trabajo

Recuerda que te contratarán por lo que vales en el trabajo, no por lo majete que eres con tus compis cuando os váis de afterwork. Por importante que te parezca (y no lo ponemos en duda), ese no es el momento de averiguarlo. Cuando hagas la entrevista no importa saber cuántos son, ni cómo son. Ya se verá.


5. Intentar averiguar su cargo en la empresa

Error. No importa quién es esa persona que te está friendo a preguntas, ni qué cargo ocupa en la empresa. Lo que cuenta es que en su poder está que tú firmes ese contrato o no. Créeme: es mejor que peques de 'bienqueda' y te dejes de investigaciones. Cuando estés dentro ya habrá tiempo para jugar a los detectives.


6. Criticar a tu antigua empresa o jefe

Desconecta del modo criticón. Aunque tengas motivos de sobra para ponerles verdes, no es el momento. Recuerda: los trapos sucios siempre en casa. Desahógate con los amigos o con la familia, pero en una entrevista siempre hay que mostrar el mejor lado de cada uno. No quieres que piensen que en cuanto se giran les estarás poniendo de vuelta y media. ¿Postureo? Puede. Pero tú quieres el trabajo, ¿no? Pues al lío.


7. Decir que necesitas el trabajo

No son una ONG. Ni tu psicólogo. Así que, huye de victimismos. Tienes que mostrarte fuerte e ir con la cabeza bien alta. Los lloriqueos no conseguirán que ese trabajo sea tuyo, porque creerán que te infravaloras. Una actitud positiva, firme y que rebose seguridad, quizás sí.


8. ¿Cuánto voy a cobrar?

Es genial que quieras saber tus condiciones pero relájate con preguntas incómodas del tipo: bueno, ¿salario qué? Generalmente algunos procesos de selección no mencionan las condiciones hasta la segunda entrevista, cuando ya has pasado a la siguiente ronda. Sé paciente, espera que haya otra llamada y en caso de que la cosa vaya en serio, entonces manifiéstate.

 


9. No tener ninguna pregunta

Seguro que hay algo que no te ha quedado claro o que se les ha olvidado contarte. Así que, demuéstrales que estás muy interesado y pregúntales todo lo que quieras saber. Recuerda que para tener preguntas antes tienes que haberte estudiado la empresa. Ir a una entrevista sin haberle echado un vistazo a su historia, a su web o a sus redes sociales es faltar a una de las pruebas más importantes. Pregunta todo lo que consideres. Bueno, todo lo que es políticamente correcto, claro.