7 rincones para visitar este 2018 que ni sabías que existían

Propósito número uno para el 2018: viajar. Propósito número dos para el 2018: viajar más. Propósito número tres para el 2018: viajar aún más. Y así hasta el infinito. Fantasear con nuevos escenarios y nuevas aventuras está impreso en el ADN de los mileniales con tinta de tatuaje. Pero el mundo es tan grande, y nos llama desde tantos lugares diferentes, que elegir puede resultar una tarea titánica. Por eso, hoy te traemos siete opciones muy especiales: nada de ciudades turísticas de postal. 

Estos son los siete rincones más ocultos donde disfrutar de esa sensación de conexión con el lugar que solo puede experimentarse cuando no hay quinientas cámaras flasheando a tu alrededor. Saca la libreta y apunta:

1. Heraclión, Grecia

knossos-viajes-codigo-nuevo | © Paul Williams 2012

Como cualquier otro ser humano, la imágenes de Grecia que retiene tu memoria pertenecen a Atenas o a Santorini, los dos lugares más famosos del país heleno. Pero Heraclión, capital de la isla de Creta, es una ciudad cargada de historia y escenarios que te dejarán atónito, con dos ventajas sobre las dos anteriores: te permite disfrutar de los espectaculares paisajes y ruinas minoicas de la isla y no hay masificación turística suficiente como para encontrarte visitantes allá donde vayas.

2. Shannon, Irlanda

Con menos de diez mil habitantes, este pequeño pueblo repleto de verde es una alternativa fantástica a las grandes ciudades irlandesas (Dublin y Cork) a la hora de conocer este precioso país. Ubicado en el condado de Clare, Shannon es un pintoresco rincón desde el que visitar el Castillo de Dromoland o los increíbles acantilados de Moher. Si vas, muy probablemente seas el único de todos cuantos conoces que vayan a explorarlo alguna vez en la vida.

3. Positano, Italia

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Olvídate de Roma, Venecia, Milán o Florencia. Estos lugares son maravillosos, pero no siempre necesitas viajar hasta allí para verlos: forman parte del imaginario colectivo. Positano, por el contrario, es una experiencia completamente nueva. Situado en la costa italiana de Amalfi, esta coqueta comuna ofrece acantilados, playas y una colorida arquitectura que convierte cualquier selfie random en miles de likes.

4. Ketchikan, Alaska

Pisar Alaska es una experiencia que hay que llevar a cabo al menos una vez en la vida. Su aislamiento geográfico hacen de ella un paisaje completamente diferente al resto. Pero, en lugar de acercarte a ella desde su capital, Juneau, lo más inteligente es hacerlo a través de Ketchikan, ubicada frente al Pasaje Interior, una famosa ruta de cruceros que recorre la costa suroriental del estado. Una vez allí, podrás contemplar glaciares, cascadas y los tótems más grandes del planeta.

5. Chengdu, China

Si lo tuyo no son los paisajes naturales y te consideras un urbanita por excelencia, Chengdu, en el sudoeste de China, es una opción inigualable. También conocida como la ciudad tortuga, esta megaciudad contemporánea guarda un as en la manga para el visitante: alberga una de las bases de investigación de cría de pandas gigantes más grandes del mundo. Si decides ir, prepárate para emocionarte como un niño.

6. Kitakyushu, Japón

Que merezca la pena cruzar el mundo entero para visitar una ciudad solo por un atractivo no es algo muy habitual. Pero a Kitakyushu, en la isla japonesa de Kyushu, a medio camino de Tokyo y Shanghái, le ocurre esto mismo: el hermoso jardín de Kawachi Fujien Wisteria Garden, con sus espectaculares flores de glicina, un sueño para los amantes del púrpura, justifica el viaje por sí solo. Aunque, claro está, ofrece mucho más. Después de todo, hablamos de Japón.

7. Garmisch-Partenkirchen, Alemania

Si te gusta el senderismo, esquiar y patinar sobre hielo, esta pequeña ciudad montañera te encantará. Formada tras la unión de dos ciudades en 1935, da cobijo al pico más alto de toda Alemania: el Zugspitze, con 2.962 metros. Y aunque la zona de Garmisch se está poniendo de moda, aún puedes aislarte en las calles adoquinadas de Partenkirchen, que aún conservan el sabor bábaro tradicional.