7 pensamientos que podrían indicar que tu relación no está destinada a sobrevivir

Aunque no suene demasiado romántico, el primer año de relación es una especie de test de compatibilidad que refleja si tiene futuro o si, de lo contrario, estás malgastando tiempo y energía en un proyecto que no va a ningún lado. Además, no todas las parejas caen desesperadamente enamoradas de inmediato, sino que algunas necesitan tiempo para conocerse y construir algo sólido, por lo que si la cosa no marcha bien el primer año que pasáis juntos, muy probablemente tampoco vaya a mejorar con el tiempo. Si tienes varios de estos pensamientos a menudo quizá deberías empezar a replantearte tu relación:

Resultado de imagen de relationship gif 1. "No puedo imaginar un futuro juntos". Esta es clave. Porque si vuestros planes vitales fluyen en direcciones opuestas, si fantaseas con un porvenir donde la otra persona no está, la relación está abocada al fracaso más absoluto. Pensar el futuro juntos es fundamental.

2. "Ojalá tuviera más libertad". Si ya desde el primer año de relación anhelas con todas tus fuerzas más y más trocitos de libertad, puede significar dos cosas: o no estás preparado para una relación o tu pareja está frustrando el crecimiento que deseas. O habláis sobre ello y lo solucionáis o terminará de explotar en algún momento.

3. "Espero que el sexo mejore". Que sí, que la vida sexual puede enriquecerse con comunicación y práctica, pero la ausencia de química desde el principio podría no tener solución. Es algo mágico, y como dice la psicoterapeuta Sheri Heller, "la química es un precursor necesario para el apego profundo".

Resultado de imagen de relationship gif 4. "Me aburro todo el rato". Vale que las relaciones no pueden ser una montaña rusa de emociones el 100% del tiempo, pero si te aburres como una ostra con tu pareja durante el primer año de relación, cuando hay más que contar y experimentar, puede significar que no guardas un interés profundo sobre su persona. Y esa falta de curiosidad os acabará destruyendo.

5. "Me pregunto si debería invitar a mi pareja". Es evidente que las parejas no son entes siameses que deban pasar cada hora de sus vidas juntos. El espacio y cierto grado de libertad son sanos y necesarios. Pero si nunca tienes la ilusión de incoporar a tu pareja a tus planes, si prefieres dejarla al margen una y otra vez, está claro que algo no va bien.

6. "No puedo creer que dijera eso". Aunque no sea necesario compartir exactamente las mismas creencias, una pareja necesita coincidir en unos valores básicos mínimos. Así que si desde los primeros compases de la relación os resulta imposible tener una conversación sin acabar batallando por ideas antagónicas, quizá sea hora de dar la relación por finiquitada.

7. "Espero que cambie". Una vez más, es obvio que no puede gustarnos absolutamente todo de nuestra pareja. Pero si hay algún rasgo de su personalidad que nos resulta insoportable, lo más inteligente, en lugar de castigarlo con reproches y obligándolo a ser quien no es, es poner el punto y final a la relación. Hay cosas que no están destinadas a funcionar, y es mejor darse cuenta a tiempo y seguir adelante que permanecer enquistado en algo que no hace feliz a nadie.