7 consejos para que las mujeres eliminen la brecha salarial del diccionario

Las mujeres tardarán 170 años en cerrar la brecha salarial con los hombres, es decir, en 2186. Y no lo decimos nosotros sino el Informe Global de la Brecha de Género 2016 del Foro Económico Mundial, un estudio que mide aspectos económicos, políticos, educativos y de salud. Solo esta fecha suena tan lejana que parece de peli de ciencia ficción, pero el problema se extiende más allá. Además de las diferencias notables entre el sueldo medio de hombres y mujeres, existe el llamado techo de cristal. Este concepto hace referencia a las dificultades que tienen estas últimas para alcanzar los mismos puestos que sus compañeros masculinos simplemente porque sí, porque las cúpulas de las empresas están mayoritariamente dominadas por hombres.

Esta desigualdad estructural en el mundo laboral, quieras que no, hace mella. Las mujeres suelen negociar menos su salario por miedo a tirar por tierra su contratación, ya sea porque piensan que una actitud 'agresiva' puede jugar en su contra o por una falta de confianza en su valía como profesionales. Bien es cierto que en Europa las negociaciones no están tan a la orden del día —como, por ejemplo, en Estados Unidos— pero trabajar tus dotes 'pedigüeñas' te puede ir de perlas para salir del caparazón y lanzarte a por el sueldo de tus sueños. Aquí dejamos una pequeña ‘to-do list’ para futuras candidatas.


1. Ve con los deberes hechos

Hay que prepararse la entrevista para conducirla mansamente por el camino que a ti te conviene, aquel que llega hasta tu contratación y, eventualmente, a tu sueldo deseado. Hay dos fases muy importantes: documentación y anticipación. Por un lado, debes empaparte de la filosofía de la empresa, estudiar su área de negocio, ponerte al día de sus proyectos y novedades, investigar los sueldos medios que se cobran para el puesto al que estás optando, etc. Cualquier información que tengas es poca.

Por otro, debes anticipar las preguntas que te van a hacer y prepararte en casa las respuestas adecuadas. Además, hay que asimilar que en ocasiones tendrás que decir lo que sabes que quieren oír. Si conoces quién te va a hacer la entrevista, es conveniente informarte sobre él o ella, ya que esto te puede ayudar a intuir el tipo de preguntas que te hará y el ambiente que te encontrarás. Tener claro lo que quieres transmitir y lo que puedes ofrecer al puesto es clave para encaminarte hacia el salario que deseas.


2. Atrévete a pedir

Y olvídate un poquito de esa fe en el esfuerzo futuro y el trabajo bien hecho que nuestro género parece tener tan inculcada. Según un artículo publicado en la Harvard Business Review en 2003, las mujeres no solemos pedir cifras salariales concretas —algo que sí es común entre los hombres—, sino que nos contentamos con 'lo que nos dan' y confiamos en que la 'meritocracia' haga el resto, como sucedía en el colegio. Sin embargo, el mundo no funciona así, y menos la empresa, donde hay que reclamar lo que mereces si no quieres que te tomen por el pito del sereno. Para ello, tienes que reforzar la confianza en ti misma y no tener miedo de exigir lo que sabes que vales. Que no te digan nunca que cobras menos que el tío que tienes al lado porque él lo pidió y tú no.


3. Véndete bien

Durante una negociación tienes que saber argumentar por qué mereces lo que estás pidiendo. Tradicionalmente, las mujeres tenemos tendencia a resaltar aquellos campos que todavía no dominamos o hacer hincapié sobre lo que podemos mejorar, mientras que los hombres suelen poner un letrero de luces de neón sobre lo que mejor hacen y meter bajo la alfombra sus puntos débiles. Aprendamos de ellos. De nuevo, la confianza en ti misma juega un papel importante. Pídele a tus amigos o familia que te digan tus cualidades y repítelas para ti misma antes de una entrevista. En este caso, la subjetividad suele jugar malas pasadas, así que es mejor traer pensadas de casa todas las lindezas que vas a decir sobre ti misma.


4. Promete objetivos

Es necesario resaltar lo buena que eres en 'esto' o los grandes resultados que conseguiste en 'aquello', pero es importante 'marcar la diferencia', sobre todo en los ámbitos donde la dominación masculina sea más pronunciada. Una forma de hacerlo es ofrecer un futuro brillante lleno de posibilidades y nuevos objetivos, siempre dentro de lo alcanzable, claro. Así, ayudas a 'justificar' la cifra más elevada ofreciendo un valor añadido. "Quiero más porque voy a hacer más, y mejor".


5. No seas victimista

En el mundo laboral el salario representa el valor que la empresa atribuye al trabajo de una persona, y no a sus necesidades. Apelar a estas para demandar un aumento de sueldo es tentador y parece razonable, pero puede ser una trampa. Cada uno gestiona su dinero a su manera y no conviene que nadie piense que eres una manirrota o que no te sabes organizar. De hecho, es aconsejable evitar cualquier argumento relacionado con cuestiones personales como la maternidad. Tienes que centrar tus argumentos en aspectos vigorizadores, nunca en temáticas que te 'debiliten'. 


6. Ponte maquiavélica si hace falta

¿Qué hacer si descubres que tu compañero hombre, que tiene la misma experiencia y puesto que tú, cobra más? En primer lugar, mantén la calma, no hay que irse a Recursos Humanos con los ojos vidriosos pidiendo un aumento en base al papel de la nómina de tu compañero. Hay que ser más inteligente y darle la vuelta al asunto, nunca degradarse, sino valorizarse.

Hay que comenzar diciendo que mereces ese sueldo y apelar a argumentos morales y emocionales que pongan en entredicho los valores de la persona o la empresa: "Gano menos que mi compañero y me niego a creer que la razón sea simplemente porque soy mujer" o "esta empresa se caracteriza por valores de esfuerzo e igualitarismo, me sorprende que dichos valores no se apliquen en mi caso". Retuerce un poco los argumentos en tu favor.


7. No te pases de lista

Una jugada clásica es pedir más de lo que quieres para asegurarte de que al final, tras una posible reducción, la cifra llegue a lo que tenías en mente. Sin embargo, hay que tener cuidado: debes pedir una cifra razonable. De hecho, a veces es recomendable proponer un rango salarial en vez de una cifra fija y decir que estás dispuesta a negociar. En el mismo plano de las cosas, no te puedes flipar e intentar conseguir un sueldo que se escapa a las cantidades medias percibidas para tu puesto, formación o experiencia. Una buena idea es dar como referencia tu sueldo actual o el último que has percibido.

Finalmente, aparte de cuánto pedir, es conveniente saber cuándo pedir. Por descontado, debes renegociar tu salario en caso de que cambien las condiciones del contrato inicial. Otro buen momento para pedir un aumento es el previo a una renovación. Si se trata de una nueva contratación, es aconsejable esperar hasta el final de la entrevista e interesarte por las cuestiones logísticas como los horarios o las vacaciones y, entre ellas, el salario. De esta forma allanarás el camino.