7 casos que nos recuerdan a gritos por qué existe un Día contra el Racismo

Pocas fechas señalan algo tan urgente como el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Ese mismo día, el 21 de marzo, se recuerda la Matanza de Sharpeville de 1960 en la que la policía sudafricana mató a 69 manifestantes que protestaban contra el Apartheid. Pero no hay que ir tan lejos ni viajar en el tiempo para darnos cuenta de que el racismo no es solo una muestra de ignorancia, sino que es también el origen de muchos conflictos. Forma parte de la estructura desigual en la que nos hemos criado y es un problema sociopolítico al que hay que plantar cara, porque sus consecuencias van más allá de ofender con chistes rancios o de hacerle un desaire a una mujer por llevar velo.

Para ello, os presentamos siete casos que ha tratado el Servicio de Atención y Denuncias de SOS Racismo Cataluña desde su instauración en 1992, hace exactamente 25 años, y que están incluidos en el informe divulgado recientemente. Son siete claros ejemplos del racismo y la xenofobia que todavía destila nuestra sociedad:

1. A hostia limpia

Un grupo de once agentes de la Guardia Urbana de Barcelona irrumpieron una noche en el vestíbulo de una parada de metro. No llevaban uniforme, pero se identificaron luego a dos de ellos a través de las cámaras de seguridad. Sin mediar palabra empezaron a repartir golpes de porra a un grupo de unos quince manteros, con la intención clara de herirlos. M.N., A.F., M.Nd. y D.G. denunciaron los hechos por lo penal, pero finalmente los agentes fueron absueltos. Este es uno de los muchos casos en los que vendedores ambulantes son agredidos por agentes de seguridad pública y el sistema judicial favorece a estos últimos: se les otorgó implícitamente el principio de veracidad, aunque en el ámbito penal no se aplica.

2. Navajazo islamófobo

Se iba a inaugurar pronto una mezquita en el pueblo, y dos vecinos estaban colgando carteles en contra. Cuando pasaron por allí los hijos de M y F, y los vecinos increparon a los menores. La señora F fue a hablar con quienes se habían metido con los niños, y la tensión aumentó hasta que llovieron los insultos. Apareció el señor M, y tras un intercambio de frases agresivo, el hombre que había estado colgado carteles le agredió con una navaja, abriéndole una herida en el labio que necesitó puntos de sutura. Esto nos muestra hasta qué punto la violencia puede darse entre vecinos, y cómo algunos sienten que es legítimo agredir a alguien por motivos étnicos o religiosos. Podríamos decir que este fue un delito de odio y lesiones, pero lo que no podemos cuantificar es el miedo y el dolor causado a esta familia.

3. Denuncia falsa

El señor A estaba en la playa de madrugada cuando cinco agentes de paisano de los Mossos d´Esquadra lo interpelaron violentamente. Lo amenazaron y le preguntaron insistentemente "¿dónde está el móvil?". Él se negó a darles el suyo, así que le rociaron spray en la cara, le vaciaron los bolsillos quedándose con sus pertenencias y lo dejaron tirado en la arena sin darle más explicaciones. Con la ayuda de algunos testigos consiguió recuperarse y fue a buscar a los agentes para que le devolvieran sus cosas, pero estos lo detuvieron y lo encerraron hasta el día siguiente. Lo acusaron de haber robado, pero A denunció a los agentes por detención ilegal. El equipo de SOS Racismo consiguió pruebas de que la policía mentía, y el caso sigue en proceso judicial.

4. Expulsados por gitanos

El gerente de un camping expulsó a ocho familias de etnia gitana por incumplir supuestamente la normativa del lugar. Les llegó a decir que no quería gitanos en su camping para no perder clientes, así que algunos miembros de las familias pusieron una denuncia por discriminación. El juzgado, sin embargo, justificó la expulsión en base a malas actuaciones que se dieron por sentadas. Ni siquiera se investigaron las quejas, porque quedaron alineadas con el estereotipo de gitano "agresivo y maleducado". La población de esta etnia está invisibilizada en muchos sentidos, incluso en el ámbito del racismo, porque normalmente lo asociamos a los inmigrantes. Los gitanos llevan aquí 600 años y no hemos dejado de estigmatizarlos.

5. Campaña racista

Durante la campaña electoral del PP en Badalona en 2010, su candidato Xavier Garcia Albiol usó injurias contra el colectivo gitano-rumano como estrategia política, con el lema "Limpiando Badalona", diciendo que "los inmigrantes ilegales no deberían sentirse cómodos" en su ciudad y asociando directamente a estas personas con el aumento de la criminalidad. A donde no llega el sentido común y la responsabilidad política podría haber llegado el sistema judicial, yendo contra la difusión de ideas xenófobas. Pero, aunque se juzgó a Albiol por el delito de promover un discurso de odio, acabaron absolviéndolo, y este hombre es hoy presidente de su grupo parlamentario en Cataluña.

6. Quemado vivo

M vivía en la calle. Estaba durmiendo cerca de un parque de madrugada cuando tres encapuchados se acercaron y le prendieron fuego, causándole quemaduras de segundo grado que lo mandaron al hospital. Como suele ocurrir con las personas sin hogar, la agresión quedó impune porque no encontraron a los culpables. Es un claro caso de intersección o acumulación de discriminaciones, que exponen todavía más a esa persona. Un año después de la rehabilitación, la situación irregular de M hizo que lo retuviesen en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). SOS Racismo denunció la situación al Defensor del Pueblo, alegando la vulnerabilidad de M, y consiguieron su libertad y no expulsión. Meses más tarde, sin embargo, SOS Racismo dejó de tener noticias de M.

7. "Deberían estar todos muertos"

Un hombre agredió brutalmente e insultó a una menor en un vagón de los ferrocarriles al grito de "todos los inmigrantes deberían estar muertos". Luego alegó que no se acordaba de nada porque estaba bajo los efectos de las drogas. La pena por delito contra la integridad moral fue de ocho meses de cárcel, y el caso tuvo una gran trascendencia y difusión social, llegando incluso a catalizar manifestaciones antirracistas. Pero este ataque no ha sido el último de esta clase, y seguir denunciando es necesario para dejar claro que la sociedad civil no acepta y se moviliza delante del odio y del racismo.