5 tuits por los que no echaremos de menos a Pérez-Reverte en Twitter

El escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte ha anunciado que dejará de opinar sobre política y sociedad, o que eso va a intentar

Se nos va el Arturo que más la ha liado en este país desde que a Artur Mas se le ocurrió iniciar una cosa llamada procés allá por septiembre de 2012. A Pérez-Reverte había mucha gente que lo conocía por sus novelas, por la ranciedad del guión que preparó para la adaptación cinematográfica de novela El Capitán Alatriste (el peor papel de la carrera de Viggo Mortensen, por cierto) o por sus estelares aportaciones a la ortodoxia de la Real Academia de la Lengua. Pero si algo ha distinguido al escritor y ex corresponsal de guerra han sido sus tuits. El cuñado más cuñado de Twitter ha anunciado que no volverá a opinar sobre temas de política o sociedad en su cuenta de la red social. 

“Acabo de ver un telediario, uno más de este país absurdo donde todo disparate tiene su asiento, cada tonto su voz pública y cada demagogo su escaño, y he tomado una decisión: no volveré a comentar nada en Twitter, o intentaré no hacerlo, sobre política o sociedad en España”, ha escrito con todo melancólico dejando a sus 2M de seguidores hundidos en la miseria. Se acabó el salseo, bitches. A partir de ahora solo valdrá echar mano de la memoria para rescatar aquellos momentos épicos en los que Reverte dejó brotar toda su cuñadez en forma de 140 caracteres. Aquí se viene una recopilación de algunos de sus momentos más absurdos en la red social del pajarito azul.

‘Concejalos’ y concejalas

Su odio visceral hacia el lenguaje inclusivo ha sido proclamado a los cuatro vientos a través de numerosos tuits en los que Arturo nos recordaba que él ocupa la silla T de la RAE y tú no. Además de calificarlo de “ridículo” y llamar a quienes lo intentan normalizar de “imbéciles” anunció que la RAE no debería dejarse intimidar por lo que él llamó “matonismo ultrafeminista radical”. 

Banalizando Auschwitz

Por suerte para la humanidad, a Reverte suele gustarle más hablar de los tiempos en los que los machotes caballeros del Imperio Español se dedicaban a atormentar a la población de Flandes durante 80 años. Sin embargo, hubo un momento en que al escritor se le ocurrió hacer algo sobre el campo de exterminio nazi de Auschwitz. Su comentario fue tan estúpido que el museo memorial de Auschwitz se vio en la necesidad de responderle ante su “burla irrespetuosa a la memoria de esas personas”.

“Quémese usted el ciruelo”

A un pobre tuitero se le ocurrió confundir al bueno de Arturo con el locutor de radio Carlos Herrera en una foto en la que el periodista posaba junto al portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Carlos Girauta, el periodista Arcadi Espadas y el juntaletras, Salvador Sotres. El caso es que no le gustó demasiado la equivocación y, elegante él, optó por recomendarle al incauto que incinerase sus genitales. Dos veces. 

Amor a Colau y Rufián

Supermán y la criptonita, Batman y el Joker, Spiderman y el Duende Verde, Arturo Pérez-Reverte y Gabriel Rufián. En el duelo eterno entre el superhéroe y su némesis, al escritor le encanta ponerse los leotardos de justiciero (que marquen bien el paquete porque es un buen machote) y considerar al catalán como su archienemigo digital. Sus piques en Twitter han sido una constante en los últimos años y la vez que Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, osó recriminarle su “agresividad” su cruzada justiciera se cebó con ella.

Atentados de Bruselas

A principios de 2016 un atentado reivindicado por el Estado Islámico acabó con la vida de 31 personas en Bruselas, Bélgica. La reacción de miles de personas fue salir a las calles con flores y velas para reclamar que todos eran Bruselas. Pero a Reverte le pareció una cursilada sin sentido y aprovechó para lanzar un mensaje de odio inspirado en el discurso de la guerra de las civilizaciones de Aznar y la fundación FAES. Por lo visto, la sensibilidad y compasión ante el dolor de las víctimas se las dejó en Sarajevo. 

A partir de ahora Arturo Pérez-Reverte se dedicará a escribir tuits sobre “libros, cine, amigos, memoria y vida”. Dice que lo hace por “simple higiene personal” pero la realidad es que la que saldrá un poquito más limpia de odio y crispación será la red social en su conjunto. Bye, bye hasta otro ratito, Arturito.