5 Comportamientos Que Debes Olvidar Ya Para Llegar Tan Alto Como Te Propongas

Piensa en qué es para ti tener 'éxito' en la vida. Qué crees que significa 'triunfar'. Lo más probable es que una maraña de imágenes empiece a poblarte el cerebro. Puede que te veas levantando trofeos, recibiendo aclamaciones o siendo el centro de un montón de aplausos y parpadeos de flash. Pero, seguramente, sea algo mucho más sencillo y particular. Por lo general, nuestra noción de 'éxito' tiene que ver con lo que esperamos de nuestro futuro, ya sea pasar la vida viajando, montar un negocio propio, formar una familia, revolucionar la política, ser el próximo Steve Jobs, ganar el Nobel o atravesar un océano a nado.

Cada persona tiene un sueño compuesto de pequeños y grandes objetivos, un camino que puede ver dentro de su cabeza como un mapa. Pero, junto a ese sueño, dentro de ti están los enemigos de tu proyecto vital, comportamientos que están retrasando tu avance hacia lo que quieres conseguir e, incluso, lo que te hace feliz.

1. Conformismo

Cuando hablamos de nuestra vida, la meta no es el final del mapa: tras conseguir lo que quieres, necesitas mantenerlo. Porque la felicidad no va de destinos finales sino que es un camino. Lo importante es que sepas, en todo momento, hacia dónde te diriges y que, en esa carretera, disfrutes al máximo del paisaje.

Pero saber que el camino no termina nunca puede hacer que decidamos sentarnos en una piedra y dejar que la vida pase, que es menos cansado que seguir andando. A veces confundimos ser positivos con ser conformistas. Hay un paso muy ligero entre el "todavía no he llegado a donde quería, pero soy feliz" y el "bah, si así soy feliz, ¿para qué voy a hacer más?". Una cosa es que saques el máximo provecho de tu presente y otra que te conformes. Es importante que seas exigente con tu concepción de felicidad: ser feliz no es lo mismo que estar a gusto.


2.  Culpar a la falta de recursos

"Si yo tuviera la pasta que tiene esa persona, también habría llegado así de lejos", "está ahí por su físico", "seguro que tiene enchufe", "si yo tuviera sus contactos". Seguro que alguna de estas frases se te ha pasado por la cabeza alguna vez. Por lo general, nos parece que los demás lo tienen más fácil que nosotros para llegar a donde quieren, y esa es la excusa perfecta para no esforzarnos más.

No vamos a decirte que la vida es fácil, pero te aconsejamos que en lugar de quejarte, gastes esa energía en seguir peleando. Las personas que han alcanzado el éxito, desde empresarios hasta cantantes o actores, por lo general han conseguido llegar lejos no a pesar de los obstáculos sino gracias a ellos. Las negativas suponen para ellos un acicate, un "te vas a enterar, mundo", un empujón para seguir luchando. Si Brad Pitt tuvo que trabajar disfrazado de pollo para conseguir su oportunidad, igual tu situación no es tan precaria como crees.

Es mejor plantar cara a los problemas que rendirse y culpar al universo, ¿no crees?


3. Ego

Ay, el ego. Cuando hablamos de ego, solemos pensar en la gente que se vuelve gilipollas cuando llega a la cima. No vamos a advertirte sobre eso, porque es bastante evidente lo importante que es mantener la perspectiva y que te acuerdes de las personas que te han ayudado. No. Vamos a advertirte sobre el otro tipo de ego.

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El ego consiste en que te valores de forma excesiva, lo cual puede traducirse en que te creas especial en el sentido de que a ti todo te va a salir mal. Que no funcionan tus planes por el hecho de ser tú y que pesa sobre ti una condena al fracaso. Parece modestia, pero es ego. No has sido señalado por el destino ni por la desgracia. Lo que pasa es que te gusta más lloriquear que ponerte a currar. Sentimos ponernos así, pero alguien tenía que decírtelo.


4. No tener los pies en la tierra

Últimamente hay muchas olas de falsa positividad que venden un optimismo infundado. Lo sentimos, pero ni lo puedes hacer todo ni el universo conspira para que te vaya bien. Para llegar a donde quieres no basta con que te creas especial, sino que tienes que currártelo. Es posible que tengas un talento o una capacidad, pero si no los desarrollas, te podemos asegurar que de poco te van a servir. Chéjov decía que las personas, "si tienen un talento, lo respetan. Le sacrifican el descanso, las mujeres, el vino, la vanidad". Vamos, que no se limitan a ser talentosos sino que se privan de placeres (y sueño) para currárselo.


5. Miedo a lo desconocido

Es natural tener miedo. Cuando tenemos un objetivo, cada una de nuestras decisiones puede suponer un error. ¿Cómo sé que estoy haciendo lo correcto? ¿Y si me equivoco? Pero para poder avanzar es necesario tomar decisiones y, por eso, no debes dejar que el miedo a fallar llegue a paralizarte. El psicólogo Raúl Pérez afirma que, "cuando no nos atrevemos a hacer lo que realmente queremos, estamos haciéndonos un poco más pequeños; estamos mermando nuestras capacidades".

No se trata de no tener miedo, sino de aprender a convivir con él. Y de hacer, hacer continuamente. Lo peor que puede pasar es que te equivoques y, como decíamos antes, las dificultades no son un impedimento sino un acicate.

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Así que, ¿a qué esperas? Sal ahí y ponte a currar para lograr tus sueños.