Los 5 Cambios De Ada Colau Para Una Barcelona Más Democrática

Tanto si habéis votado Barcelona En Comú como si no, tanto si estáis de acuerdo con las políticas de Ada Colau como si las aborrecéis, es un hecho que sus acciones están rompiendo con la tradiciones conservadoras convergentes del Ayuntamiento de Barcelona. Gobernar una de las ciudades más importantes del país no debe ser fácil y hacerlo de manera democrática -en un contexto de corrupción generalizada- me parece lo mejor que nos puede pasar a los barceloneses. No estoy aplaudiendo a la señora Colau por no ser una ladrona, sino que aplaudo estos cinco cambios que tienen la intención de hacer política para el pueblo, lo que viene siendo, democracia.


1. Primera alcaldesa de Barcelona en asistir a la marcha del Orgullo Gay

El pasado 27 de junio, el Día del Orgullo Gay, 25.000 personas reivindicaron el orgullo homosexual, con el desfile de Pride Barcelona y una manifestación para defender los derechos de gays, lesbianas y transexuales. Ada Colau encabezó la marcha, con una pancarta con el lema: "Mi cuerpo no es un campo de batalla. Nuestros cuerpos no están al servicio del sistema heteropatriarcal". Tal y cómo declaró en Código Nuevo, Ada Colau "no se explicaba que en  una ciudad como Barcelona todavía ningún alcalde hubiera asistido al Orgullo Gay". La alcaldesa anunció que trabajaría para la recuperación de la memoria histórica de la lucha que Barcelona ha hecho durante años contra la homofobia, y ha creado la primera concejalía específica para tratar temas sobre el colectivo LGTB.


2. Prescindirá del palco en el Gran Teatre del Liceu, porque es un lujo

Barcelona En Comú dejará de utilizar el palco del Liceu, un espacio para el uso de los regidores y las visitas más destacadas a la ciudad. Le cuesta al consistorio ni más ni menos que 108.000 euros al año, cifra que el Ayuntamiento destinará a asuntos que pueda disfrutar toda la ciudadanía y no unos pocos. Ada Colau declaró que "es un privilegio no justificado". Igualmente, la alcaldesa aseguró que mantendrá el presupuesto para el Liceu, que es de 3.538.000 euros, un 15% del total.


3. No asistirá a la misa de las fiestas de la Mercè, ya que su gobierno es laico

Ada Colau ha decidido no formar parte de la tradicional misa en la Basílica de la Mercè que se celebra en las fiestas de la Mercè, la patrona de Barcelona. Dice que es un acto de respeto al sistema democrático "aconfesional", y por este motivo la misa no formará parte del programa institucional de las fiestas. Aunque Colau celebra la riqueza religiosa de la ciudad, ha defendido también la laicidad de su gobierno por delante de las tradiciones conservadoras del Ayuntamiento. Porque "el Ayuntamiento tiene que actualizarse", dijo.


4. Los compromisos institucionales son secundarios

Hace un par de días supimos que Ada Colau dejó plantada a Ana Pastor, la ministra de Fomento, que viajó a Barcelona para inaugurar las obras del tren lanzadera que unirá el centro de la ciudad y el Aeropuerto del Prat. Pero Colau afirmó que se enteró de la visita por les medios de comunicación  y no porquE la ministra se lo comunicase y que, tras saberlo, solicitó formalmente una reunión con Pastor para abordar los "muchos temas urgentes pendientes" que tiene la ciudad en materia de infraestructuras. Además, la alcaldesa declaró que el tren lanzadera no es una infraestructura prioritaria para la ciudad, y que hay otros temas más urgentes que abordar, como la Sagrera y las inversiones en Rodalies.


5. Transparencia en forma de web personal

Lo primero que hizo Ada Colau cuando se presentó como candidata a la alcaldía de Barcelona fue hacerse una web, como muchos candidatos. En su página tiene un apartado de "transparencia" donde tiene colgado su currículum vitae, su expediente académico, su declaración de bienes y su declaración de la renta. También está su agenda de compromisos, un formulario de contacto y un blog, donde cada mes escribe un artículo.

Yo, al menos, lo aplaudo y lo celebro, porque es un buen camino hacia la real política democrática (si es que existe).

Crédito de la imagen: El Confidencial