4 Errores Que Pueden Acabar Con Tu Negocio

En multitud de ocasiones hemos hablado sobre cómo comenzar una idea o cómo ponerla en marcha, pero al igual que se necesitan determinadas cualidades y requisitos para poder crear nuestro pequeño imperio, también se necesitan otras para mantenerlo y que no se venga abajo. Muchas veces el fracaso de tener que cerrar una empresa estriba en que realmente no somos competentes para ello.

Aunque errar es humano y todos lo hacemos -incluso es la mejor forma de aprender-, bien es cierto que hay que tener en cuenta qué es lo mejor para seguir adelante y basarse en experiencias pasadas y ajenas para tomar conciencia. Vamos a ver algunos de los hechos que pueden hacer que nos vayamos al garete:

Falta de profesionalidad

Tienes que dedicarte y emprender en aquello en que, además de gustarte, tengas unos conocimientos mínimos para poder desarrollar el proyecto. En muchas ocasiones nos dejamos llevar únicamente por los gustos que tenemos o por copiar al vecino, que con una actividad igual o similar se está forrando. Pero… ¿lo sé hacer yo? Debemos contentarnos con lo que sabemos, nada de experimentar sin más.

Debemos preguntarnos si tenemos la formación o conocimientos realmente válidos y si estamos preparados para lanzarnos a una aventura así. Multitud de startups fracasan por la poca planificación acerca de las cualidades de sus fundadores para llevar a cabo su trabajo.


Olvidar a los clientes

Nuestra base fundamental debe ser, además de tener clientes, cuidarles, captar más y establecer un feedback de colaboración. La fuga, crítica o desaparición de clientes suele ser una señal inequívoca de que algo no va bien, y por ello es vital escucharles y aprender de lo que nos digan. Los clientes son la estrella que debemos seguir si queremos continuar el camino al éxito. Es importantísimo no ignorarles y establecer un canal de comunicación con el que guiarnos para cambiar aquello que no funciona.


Correcta elección del personal

Otra de las debilidades con las que cuentan algunas empresas de nueva creación o que destruyen empresas con recorrido y bagaje es no elegir bien a la familia laboralNo vale cualquiera para ser socio, colaborador o empleado, no vale meter amigos o familiares porque pensemos que estos son los mejores ya que les conocemos de toda la vida. Nada que ver.

No olvides elegir a los mejores para las funciones que tienes diseñadas, no solo en comportamiento y moral (que no te robe, que sea educado…), sino en conocimientos, así que elige a los mejores para tu proyecto, independientemente de su cercanía a ti.


Cuidado con tu actitud

No nos hagamos ricos antes de tiempo. No caigamos en “todo vale” para conseguir dinero o éxito: existe un mínimo de calidad y ética con el que trabajar, y que a la larga puede suponernos más beneficios o que realmente nos quedemos solos. No toleres malas praxis de nadie, y menos aún, tuyas.

Tampoco te creas con derecho a controlarlo todo. A medida que la empresa se hace más grande es preciso delegar y dar autonomía a los empleados: no puedes ni debes hacerlo tú todo pensando que eres el mejor o el único capaz. Cambia el chip.