4 consejos para gestionar mejor el tiempo laboral

Aumentar tu productividad tiene una consecuencia secundaria maravillosa: la reducción del estrés

Empecemos por lo más importante: la responsabilidad de que no consigas sacar adelante todo el trabajo no tiene por qué ser necesariamente tuya. Es posible que tu empresa esté sobrecargándote. Y ya está. No eres un robot. No puedes con todo. Pero si tienes la sospecha de que no es así, que simplemente encuentras muchas dificultades para gestionar mejor tu tiempo laboral, deberías escuchar los consejos que la coach especializada en productividad Alexis Haselberger tiene para ti. Podrían convertirte en un profesional mucho más eficiente.

Ve paso por paso

Y el primero es bastante sencillo de aplicar: deja de confiar en tus habilidades de memorización y apúntalo todo en una aplicación de tareas o en una agenda convencional si lo prefieres. Como apuntan desde Business Insider, medio que publica las enseñanzas de Haselberger, "tenerlo todo en la cabeza no es solo estresante, sino también ineficaz, porque acabas reaccionando a lo que tienes delante, sin tener en cuenta lo importante, utilizando la emoción para priorizar". Dale espacio a tu mente. Ahorra recursos para la ejecución de las tareas.

En segundo lugar, la coach recomienda desactivar las notificaciones. "Según un estudio clásico sobre interrupciones y distracciones, cuando se reacciona al sonido de las notificaciones, se tarda, de media, 23 minutos en volver a concentrarse en lo que se está haciendo", indican desde este mismo medio. Es una auténtica barbaridad. Piensa en la de veces que miras el correo electrónico y Whatsapp. Estás perdiendo concentración a raudales. En concreto, Haselberger aconseja comprobar las notificaciones entre dos y cuatro veces al día máximo.

Hay reuniones que pueden esperar

En tercer lugar, deberías ponerle freno a la cascada de reuniones. Si estás teletrabajando, ya sea como trabajador por cuenta ajena o como autónomo, es normal que necesites hacer alguna reunión de vez en cuando para acordar puntos importantes y avanzar en el curro. Pero últimamente la cosa se ha ido de madre. Así que aplica la estrategia de esta coach: reflexiona sobre la utilidad de las reuniones, elimina las que no son productivas, limita el tiempo que duran y reorganízalas en tu calendario para que no alteren el resto del trabajo.

Por último, te toca pasar del modo reactivo al modo proactivo. Nada de verlas venir. Nada de abrir el ordenador y ver qué toca hacer hoy. En su lugar, dedica un ratito de vez en cuando a planificar las semanas posteriores. "Una ventaja añadida de tener un plan para cada día es que permite evaluar mejor los elementos que se abordan". Así, si se presenta cualquier imprevisto, tienes la visión global necesaria para determinar si es una prioridad o no. Y, créenos, eso supondrá una considerable reducción de la pérdida de tiempo.