Los 3 pasos con los que echaron de las instituciones al primo violento de Vox en Grecia

Amanecer Dorado, el partido neonazi y paramilitar griego, pasó de ser la tercera fuerza política a cerrar sus sedes y quedarse sin escaños ni relevancia política. La sociedad civil griega lo logró siguiendo tres pasos

Durante las elecciones al Parlamento griego en 2012 y 2014 se consolidaba la nueva fuerza del Amanecer Dorado, un partido neonazi cuya estética y modus operandi (banderas, símbolos parecidos a una esvástica retorcida, marchas paramilitares, antorchas y gritos cargados de violencia y discursos de odio) recordaba de forma alarmante a los días oscuros de la Europa de la década del 1930 y 1940. Cinco años más tarde, el partido ya no es más que una anécdota del pasado. “El partido se ha hundido”, asegura en un reportaje el diario digital El Confidencial. “Amanecer Dorado está ahogado por la falta de financiación, expulsado de la esfera política y mediática y con la soga al cuello de un macro proceso judicial contra sus principales líderes”. Pero, ¿cómo se llegó a esta debacle después de alzarse como tercera fuerza parlamentaria (el mismo resultado que ha logrado Vox en España)?

La puesta de sol del Amanecer Dorado

Para pasar de tener una sede en cada ciudad (hasta 70 en toda Grecia), más de 20 diputados y un diario propio a ningún escaño, las sedes cerradas porque no pueden pagarlas y una web que ni funciona, se dieron tres pasos en los que participó toda la sociedad civil: presión antifascista en las calles, silencio de los medios de comunicación y la persecución judicial de sus crímenes.

Ggia | Wikimedia Commons

La presión antifascista en las calles empezó desde la creación del partido, que, como promovía el odio hacia las minorías bajo consignas e ideologías neonazis, sus actos eran constantemente combatidos por grupos pro-tolerancia. “El movimiento antifascista ha sido crucial: hemos luchado contra Amanecer Dorado organizando multitudinarias manifestaciones, defendiendo los vecindarios, las escuelas, los hospitales, en las uniones sindicales…”, explica Petros Constantinou, coordinador general de KEERFA, uno de los principales movimientos antifascistas y antiracistas del país, a El Confidencial.

Pero el boicot definitivo a su presencia en las calles se dio cuando los agentes públicos se implicaron. Empezó con la municipalidad de Atenas, que había denegado sus eventos electorales en sitios públicos, pero la siguieron rápidamente otros municipios. Al final, no podían publicitarse libremente en las calles.

Se sumó el silencio de la prensa, “que eligió relajar su cobertura sobre la formación a la que antes había ofrecido un estupendo escenario público con una cobertura que presentaba a los neonazis casi como “estrellas de rock”. Los medios […] que ofrecieron publicidad a su mensaje, han dejado de traerlos a sus programas”, que explica el artículo. Es decir, un problema similar al que encumbró a Bolsonaro o Trump, estrellas televisivas en sus países, o incluso a Vox, siempre presente en nuestros medios bajo la premisa que las televisiones deben dar voz a todos los colores políticos.

Pavlos Fyssas, rapero antifascista asesinado por Amanecer Dorado | John D. Carnessiotis

Por último, el tercer factor que condenó a la ultraderecha es la persecución judicial a los crímenes de odio que habían cometido miembros de la organización paramilitar. Están implicados en el asesinato del rapero antifascista Pavlos Fissas, en el asesinato en 2013 de un inmigrante paquistaní, y en muchísimos episodios violentos. La politóloga Daphne Halikiopoulou cree que estos juicios “son el primer paso hacia un marco legal que impida que organizaciones violentas (como Amanecer Dorado) lleguen a ser tan poderosas políticamente”, explica al diario. Además, como añade el artículo, “las últimas sesiones del proceso —que comenzó en 2015 y ha sufrido numerosos retrasos, entre otros motivos por el gran número de acusados, 69— se están celebrando estos días, y se espera que una sentencia condenatoria en los próximos meses termine de hundir a la formación neonazi”.

¿Es este el futuro de Vox?

El caso de Amanecer Dorado es extremo. Aunque puedan encontrar ideas políticas similares, el carácter paramilitar, de momento, Vox no lo tiene. Además, el partido de Santiago Abascal tiene un discurso político neoliberal que no comparte con su vecino mediterráneo. Buscando paralelismos, se asemejan más el partido Solución Griega, que toma el relevo de Amanecer Dorado como partido xenófobo “sin llegar —al menos por ahora— a protagonizar incidentes violentos”, como explica el diario El Español.

Eso sí, quizá se reproduce lo que ha pasado con partidos más en línea de Vox, como Alternativa para Alemania (AfD) o el Frente Nacional (el partido francés de Le Pen), el cordón sanitario de los otros partidos. En España, Pedro Sánchez ha dicho que se reunirá con “todos los partidos menos los que se autoexcluyen de la convivencia y los que siembran el discurso del odio”, lo cual El Español lo interpreta como una clara mención a Vox. Sin embargo, las formaciones que gobiernan con el partido verde en Andalucía o cuyo beneplácito tienen en la Asamblea de Madrid no se han pronunciado (ni han roto el pacto de gobierno), por lo que la persecución social y política que vivió el Amanecer Dorado hasta desaparecer o el cordón sanitario que han aplicado en Alemania parece que todavía está lejos de llegar en nuestro país.