Si eres de los que toman batidos de proteínas quizás deberías dejarlo hoy mismo

Las marcas de batidos con cierto prestigio entre quienes practican el bodybuilding tienen un precio que puede sobrepasar los 40 euros el kilo

En ese mundillo cada vez más saturado de los gimnasios, el fitness y el crossfit, están los que se meten batidos de proteínas entre pecho y espalda como si se tratase del Cola Cao de la mañana, es decir, sin concederle la menor importancia a toda la química sintética que están añadiendo a su nutrición. Los ves salir de su templo de la musculación bañados en sudor y amorrados a un biberón de proteínas mientras revisan los mensajes del móvil. Así, sin preocuparse por si no resulta excesivo para la actividad que acaban de realizar, como el que se está tomando una botellita de agua para hidratarse. Algo que hace tan solo dos o tres años te habría valido la típica mirada condescendiente de quienes no creen en la suplementación deportiva y, en el peor de los casos, un comentario acerca del doping o los ‘ciclados’.

La cosa es que el consumo de suplementos proteicos se ha normalizado tanto en nuestro país que, según un estudio dirigido por la Universidad de Granada, el 28% de las personas que acuden regularmente al gimnasio lo consumen. Es más, si nos limitamos al género masculino, la cifra aumenta hasta el 42,7%. Todo ello por un precio promedio de 25 euretes el kilo, aunque hay marcas con cierto prestigio entre quienes practican el bodybuilding (como Muscletech o Amix) cuyo precio puede sobrepasar los 40 euros el kilo y que, además de la proteína de suero de leche o huevo, incluyen en el cóctel aminoácidos, encimas digestivas, óxido nítrico o creatina.

Todo en pro de estimular la síntesis proteica, mejorar la fuerza y la potencia y, sobre todo, ganar masa muscular. Pero, ¿se justifica pagar ese pastizal para meterte algo en el cuerpo que tampoco sabemos muy bien como podría afectarnos? Para salirnos un poco de la sabiduría de vestuario de gimnasio de barrio, de los consejos de preparadores físicos con una formación nula en nutrición y las recomendaciones del tipo de la tienda de suplementos (que muy objetivo no creemos que sea), hemos consultado a dos expertos en la materia para que nos saque de dudas, nos ahorre unos euretes y nos recomiende algo realmente sano.

“Prácticamente no hay ninguna persona, aunque se dedique al deporte de alto rendimiento, que necesite un aporte de proteínas tal que no pueda ser obtenido a través de una alimentación específica”, explica el Jefe de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Valencia, Carlos Sánchez Juan. En su opinión, “con una dieta diseñada por un profesional se pueden obtener perfectamente los 2 o 2,5 gramos de proteína por kilo de peso (la cifra que siempre intentan alcanzar los practicantes del bodybuilding) sin necesidad de recurrir a este tipo de suplementación deportiva”.

Lo mismito nos comenta la dietista y nutricionista deportiva, Júlia Farré, quien además nos advierte de que, en realidad, muchos de nosotros ya tenemos una dieta con demasiadas proteínas. “Empezar a tomar un suplemento de proteínas cuando ya nos estamos alimentando de más no tiene ningún sentido. No solo perjudican tu bolsillo sino que además pueden perjudicar tu salud ya que el cuerpo tendrá que luchar para eliminar ese exceso de proteínas”, apunta Farré. En este sentido, la dietista recuerda que “le estás dando trabajo extra a los riñones” y que “no es extraño que las personas que los consumen observen olores fuertes o una coloración extraña en su orina”.

Ojito porque aquí es donde ambos especialistas advierten que pasarse con los batidos no es solamente convertirse en una fábrica de pipí del caro. “Aunque solo sean proteínas, hay que pensar que un sobreaporte de proteínas mantenido durante un tiempo prolongado puede ser perjudicial tanto para hígado como para el riñón”, advierte el doctor Sánchez quien, además, insiste en que “por desgracia, y aunque cada vez más gimnasios trabajen con nutricionistas, este tipo de suplementos se suelen vender por personas que no tienen un mínimo de conocimientos técnicos sobre el tema”.

Por su parte, Farré nos habla de cómo la gente joven es especialmente vulnerable a todo este amateurismo en torno a la suplementación: “en consulta me encuentro con chavales de 16 o 17 años que se acaban de apuntar a un gimnasio y que, como se ven muy delgados, se compran lo que ven por ahí. Se lo toman hasta tres veces al día sin que nadie les haya asesorado o calculado la dosis que deberían consumir en relación a su peso”. Para la dietista, no hay duda de que la industria de la suplementación ha extendido la idea completamente errónea de que tomarse determinados productos te llevará a tener los bíceps de Rafa Mora o el trasero de la Kardashian.

“Está claro que las empresas por detrás de la suplementación deportiva no es que quieran arruinar tu salud, pero sí pretenden vender el máximo posible. Aunque sus productos quizás tienen una proteína genial y te va muy bien para recuperar, lo cierto es que en realidad tienes alternativas mucho más naturales y baratas. Es puro marketing”, sentencia. Más contundente se muestra nuestro endocrino: “en el tema de la nutrición deportiva hay cada vez más telepredicadores que se inventan teorías con una base científica más o menos discutible y que solo persiguen vender sus productos a costa de la salud de la gente. En Estados Unidos los botes de proteína son como cubos de pintura”.

Llegados a este punto, es cuando Farré insiste en que las alternativas a los químicos ‘made in usa’ están a nuestro alcance y que productos como los batidos a base de leche o yogur pueden ser un buen sustituto natural siempre que no se añada demasiado azúcar e, incluso, el clásico mito del bocadillo de atún después de levantar pesas podría no estar tan desencaminado. “Muchas personas no saben que después de entrenar, y para asegurar una correcta recuperación muscular, no solamente hay que tomar proteínas sino también hidratos de carbono. Por eso, el consejo del bocadillo de atún no es ninguna tontería aunque obviamente hay muchas más opciones”, concluye.

Así que si has llegado hasta aquí ya deberías tener más que claro que, a no ser que seas el próximo Arnold Schwarzenegger y te estés preparando para ganar tu sexto Mister Olympia, lo más probable es que tomando tus batidos batidos de chocolate, fresa-plátano o vainilla-caramelo lo único que estés consiguiendo es un pipí con una alta concentración en proteínas, oloroso y extremadamente caro. Al final, y como suele ocurrir siempre que se habla de nutrición y preparación física, antes que irse a la tienda de suplementos y dejarte una pasta, lo mejor es ponerse en manos de los especialistas y tirar hacia lo más natural posible. Si lo que quieres es ponerte fuerte de verdad, existe un mundo maravilloso de productos 100% naturales y que van mucho más allá del arroz con pollo, los yogures y los bocadillos de atún.