Así puede cambiarte la vida un poco de natación diaria

Conoces sus beneficios físicos, pero esconde una barbaridad de beneficios psicológicos y emocionales

En algún momento de tu vida alguien te habrá dicho aquello de "he leído que la natación es el deporte más completo". Y en cierto sentido lo es. Como explica en la BBC el neurocientífico José A. Morales, de la Universidad Complutense de Madrid, la natación "pone en marcha a los principales grupos musculares del cuerpo, además de estimular el sistema cardiovascular". Sin embargo, hay unos beneficios de la natación que no suelen comentarse tanto: los beneficios para la salud de tu cerebro, de tu sistema inmune y de tu estado de ánimo.

Te sube el ánimo en un momento

Y las primeras responsables son las endorfinas. Al parecer, la natación incrementa la producción de estas sustancias, las cuales se unen a los receptores opioides de tu cerebro para hacerte sentir menos dolor y mucho más placer, bienestar y felicidad. De hecho, y según las palabras de Morales en el medio británico, "se ha demostrado que son efectivas para tratar la depresión e incluso algunos estudios han evidenciado que resultan mucho más eficaces que algunos fármacos antidepresivos". Y basta con un chapuzón de vez en cuando.

El segundo responsable es el Brain-Derived Neurotrophic Factor (BDNF), "un factor de crecimiento del cerebro que mejora la memoria y la cognición". La natación lo libera en tu organismo. En concreto, y siempre según este neurocientífico, las personas son mucho más capaces de recordar vocabulario nuevo tras 20 minutos de natación. Además, este deporte también reduce la inflamación del tejido nervioso, con lo cual, y junto con el aumento del BDNF, proporciona una defensa natural contra el deterioro cognitivo. Tu futuro tú lo agradecerá.

Hasta te ayuda a meditar

El tercero es la serotonina. Este neurotransmisor combate afecciones psicológicas como la ansiedad o la depresión. Y, efectivamente, tal y como ya estarás imaginando, nadar un ratito cada día incrementa su producción. Pero no es una cuestión únicamente química. También es puramente experiencial. En palabras de Morales, "el medio líquido produce relajación" gracias al "movimiento rítmico de la natación", el cual te hace "entrar en un estado meditativo". Es como una sesión de mindfulness pero sumergido en el agua. Mucho más guay. 

A eso contribuye también el hecho de desconectar de los sonidos ambientales y poder concentrarte únicamente en tu respiración. Estás tú y el agua. Nada más. Sin charlas intrascendentes. Sin notificaciones. Sin mucho ruido. Solo vosotrxs. Un momento íntimo. Como ves, es una alternativa deportiva de lo más recomendable. Ah, y "las fibras nerviosas del cuerpo calloso, el cableado cerebral que permite la conexión entre los dos hemisferios, se desarrollan más en los nadadores". El enésimo motivo para lanzarse a la piscina semanalmente.