La perversa pastilla antiabortista para revertir la decisión una vez está tomada

Sus efectos no están claros pero médicos de Estados Unidos ya la están distribuyendo

La llaman la "revocación de la pastilla del aborto" y es una realidad cada vez más extendida en Estados Unidos: una píldora que, una vez has empezado el proceso, puede revertir sus efectos y mantener el embarazo. Es una bomba de hormonas cuyos efectos no están claros, pero cada vez más estados piden que las pacientes que van a abortar tengan información sobre ella.

"Toda la evidencia que tenemos para ahora indica que el tratamiento no es efectivo", declaró a Vox.com, Daniel Grossman, experto en salud reproductiva de la Universidad de California San Francisco. Pero la polémica está servida. Los antiabortistas, claro, recurren a sus propios expertos y defienden que sí tiene buenos resultados y que la progesterona, su principal elemento, no tiene efectos secundarios. Por otro lado, quienes están en contra aseguran que las mujeres embarazadas de todo el país están siendo cobayas de laboratorio de un experimento sin base científica ni ética.

Existen dos formas de abortar: la quirúrgica y la química. La primera es una operación médica, pero la segunda, las pastillas, consiste en tomar una píldora que frena el embarazo y, 48 horas después, una segunda que provoca contracciones para expulsar al feto. Es durante esas 48 horas que actúa la pastilla reversiva desarrollada en 2012 por George Delgado, un médico de San Diego abiertamente "provida". Quería dar la oportunidad a las pacientes que a último minuto se arrepintieran de haber abortado. De las seis primeras mujeres que probaron su método, afirma él en su estudio, cuatro lograron continuar el embarazo. Desde entonces varios estados han aprobado legislaciones que exigen informar a las pacientes de que el aborto es reversible. Solo este año han sido cinco y Ohio podría ser el sexto.

Pero el Congreso Estadounidense de Ginecólogos y Obstetras dice que ese informe no tiene sustento científico y que no está demostrado que los casos exitosos del doctor Delgado hayan sido a causa de la progesterona. El año pasado, publicó otro artículo, aunque tampoco pasó los filtros de las principales publicaciones científicas: había extendido el experimento a 547 pacientes: funcionó en el  48% de los casos (64% en caso de que la progesterona fuera inyectada). El estudio apareció en publicaciones donde se han escrito artículos que relacionan el autismo con las vacunas, por ejemplo, otro de los principales focos de desinformación científica.

Grossman explica también que la progesterona se receta a las embarazadas para otros motivos, como frenar el parto prematuro durante el segundo y el tercer semestre. Pero no hay datos sobre si es seguro tomársela para revertir el aborto. Los médicos tampoco saben qué efectos tiene la combinación de las pastillas en el bebé. Además, los datos sobre el aborto, al menos en Estados Unidos, son tajantes: las mujeres están más seguras de someterse a un aborto que a una operación cualquiera, según un estudio, y el 95% no se han arrepentido de su decisión, según otro.