Estos son los peligros que corres si reutilizas las botellas de plástico

Es algo habitual: compras una botella de plástico y la reutilizas hasta que, un día, al llevártela a la boca, percibes un olor similar al de una cloaca. Hasta entonces, la tienes ahí, sobre la mesa, en la bolsa del gimnasio o en el coche. Porque, aparentemente, está bien, pero los expertos afirman que esta práctica tan común está haciendo un flaco favor a nuestro organismo, puesto que estos recipientes no están preparados para soportar más de un uso. Sus componentes químicos y las bacterias que se generan tras rellenarlas en varias ocasiones pueden llegar a causar enfermedades del corazón, multiplicar las posibilidades de padecer un cáncer de mama o, incluso, afectar al correcto desarrollo de los bebés.

Para luchar con el enemigo primero hay que conocerlo, y en este caso se llama Bisfenol A. Se trata de un compuesto químico utilizado usualmente en la producción de las botellas de agua que, según la doctora Marilyn Glenville, puede afectar de forma significativa a la ovulación y precipitar dolencias como la endometriosis y los tumores mamarios. Este producto está presente en los recipientes, pero se transfiere al líquido que contienen si las botellas son reutilizadas de forma sistemática, imitando la actividad de las hormonas naturales y afectando al sistema endocrino.

Y no solo eso: otros estudios se han ocupado de analizar la proliferación de bacterias, resultado de mantener el agua en contacto con un plástico cada vez más 'degradado'. Un equipo de investigadores analizaron las modificaciones en la composición del líquido contenido en una botella a lo largo de una semana, y descubrieron que la proliferación de agentes patógenos ascendía a 900.000 unidades por centímetro cuadrado, una cifra muy superior a la de las bacterias que pueden encontrarse en la tapa de un inodoro, por ejemplo.

¿Conclusión? Puedes optar por recipientes de cristal o asegurarte de que tu botella ha sido fabricada sin Bisfenol A. Pero, si no, lo tienes más fácil: no reutilices y recicla. Tu cuerpo te lo agradecerá.