La Obsesión Por Los Alimentos Sanos ¿Nos Tragamos Todo Lo Que Nos Venden?

'Coma mierda; millones de moscas no pueden estar equivocadas'. Otro día discutimos el potencial de esta frase como eslogan publicitario. Pero de lo que no hay duda es de que se trata de un buen ejemplo para ilustrar la obsesión que vivimos hoy en día por comer alimentos sanos y ligeros. Aunque para conseguirlo nos dejemos engañar comprando productos que creemos que son saludables y nuestro bolsillo sea el único que adelgaza. Pero claro, ¿quién es el guapo que después de gastarse una pasta en los productos healthy de moda confiesa que no ha notado los supuestos efectos milagrosos para el organismo que la publicidad y los medios anuncian a bombo y platillo?

Snacks ¿saludables?

El rey de las dietas para picar entre horas: las tortas de arroz (que sabes que son de arroz porque lo pone en el paquete... porque sabor, lo que se dice sabor, no tienen) no son más que discos de Porexpan ricos en sal y grasas saturadas.

Si eres más de patatas pero tu remordimiento te ha hecho pasarte a los chips de verduras, mira la lista de ingredientes: casualmente aparece patata (o harina de patata) y aceite, así que la mayoría de las veces no dejan de ser una bomba de triglicéridos y carbohidratos como las patatas fritas de bolsa que intentas evitar.


Los superalimentos existen, pero con cuidado

A estas alturas ya serás consciente de que Supermán no existe. Pues bien, tampoco los superalimentos. La moda que trajo hace unos años las bayas de Goji y la quinoa ha dejado paso al açaí, la espirulina y las semillas de chía. ¿Y mañana? Quién sabe.

Nos machacan con que las bayas de Goji son un excelente antioxidante (pero nadie se acuerda de que la OCU detectó presencia de pesticidas y metales pesados como cadmio, cobre y plomo en la mayoría de las comercializadas en España).

Que sí, que puede que las semillas de chía constituyan la mayor fuente vegetal de ácidos grasos omega 3 (esos que ayudan a controlar los niveles de colesterol y la tensión arterial), pero hay que consumir tantas que su gran cantidad de fibra podría perjudicarnos provocando desde malestares gastrointestinales hasta una reducción en la absorción de calcio, hierro y otros minerales que nuestro cuerpo necesita. Y la famosa kale (la berza de toda la vida, vamos), a la que se le atribuyen propiedades anticancerígenas, puede hacer que te quedes pegado a la taza del WC, ya que en exceso provoca diarrea.


Ensaladas preparadas: si es verde es sano, ¿no?

Parece una alternativa la mar de apañada cuando no has tenido tiempo de prepararte el tupper para el trabajo. Bajas al súper o al restaurante de comida rápida de turno y te pides lo que crees más saludable: una ensaladita. Es verde, así que tiene que ser sana, ¿verdad? ¡Ja! Una ensalada puede ser sana y también puede ser una bomba de calorías si a las cuatro tristes hojas de lechuga le sumas los toppings: frutos secos, croutons fritos, pollo, queso, etc. Además, los aliños preparados suelen contener un exceso de sodio, que actúa como conservante. Y como ejemplo: una ensalada de McDonald's engorda más que su hamburguesa doble.


Olvídate de lo light/bajo en calorías/libre de grasa, etc.

Un producto con menos cantidad de grasa no implica necesariamente que sea mas saludable. Cuando se reduce la grasa normalmente también se pierde parte del sabor. Por eso los fabricantes añaden a los productos grandes cantidades de otras sustancias como sal y azúcar.

Y si decides pagar más por un producto light, lee bien la etiqueta antes de hacerlo, pues a veces la diferencia de calorías con su equivalente 'entero' es mínima.