Una nutricionista te explica lo que le hacen a tu cuerpo las dietas extremas de una semana

Pues no, en realidad no es tan fácil. Te pasas el verano a sin hacer más ejercicio que de la hamaca a la nevera y de la nevera a la hamaca y, cuando llega septiembre, piensas que haciendo una dieta de una semana lo arreglas todo. Que si la dieta de la sopa, que si batidos detox, o directamente hay gente que se pasa una semana entera ingiriendo únicamente agua con la intención de limpiar su cuerpo por dentro y, de paso, perder algunos kilos que probablemente le sobren. Puede que tengas dudas de los efectos que una dieta tan extrema puedan tener en tu cuerpo porque, tal y como las describen, pueden parecer hasta sanas. Pero no lo son.

“Nunca recomendaría este método porque estaríamos sometiendo a nuestro cuerpo a una dieta muy restrictiva que te aporta muy pocas calorías y nutrientes. Solamente el hecho de que muchos no crean que puedan soportarla durante toda una semana ya te está diciendo que algo tan extremo no te está aportando nada bueno”, dice Adriana Oroz, dietista-nutricionista en Alimmenta que, además, insiste en el temido efecto rebote: “es inevitable y lo peor de todo es que, como no te enseñan a comer, podrás llevarla durante una semana y perder bastantes kilos pero luego no sabrás como mantenerte en ese peso”.

Otra de las cosas que observa en todas las dietas milagro es que el hecho de no aportar lo que tu cuerpo necesita durante una semana acabará por dejarte echa un trapo. “Estas dietas no aportarían los hidratos y proteínas necesarios para tener energía durante la semana, y esto va a afectar a tu desempeño profesional, tus relaciones sociales y a tu estado anímico en general”, apunta la experta a la vez que advierte de que “si además te tienen que recomendar suplementos alimenticios ya te están dando a entender que algo está faltando” y que “en una dieta equilibrada no hace falta recurrir a ningún tipo de suplementación”.

“Hay que pensar siempre a largo plazo y saber lo que estás buscando con la dieta: ¿Qué prefieres bajar cinco kilos y recuperarlos o bajar dos y mantenerlos? Esto implica mayor constancia y por eso muchos van a lo rápido. Al final, es todo una cuestión de marketing”, se lamenta Adriana. De hecho, la dietista apunta a que hacemos bien al hablar en genérico de todas estas dietas porque, según su experiencia,  “a todas estas dietas les van cambiando el nombre o les añaden alguna novedad para volver a vendértelas una y otra vez aunque ninguna aporte los nutrientes necesarios”.

Acostumbrada a tratar con gente que ha seguido una o varias de estas dietas, Adriana recuerda que más allá del daño que sufre nuestro físico por la falta continuada de nutrientes, se estaría dañando nuestra propia mente: “Llega un punto en que estas dietas son tan restrictivas que generan ansiedad por determinados alimentos que no son ya el chocolate, sino el plátano o ciertas verduras. Estas personas viven con muchas creencias erróneas que les mantiene cohibidos y perdidos en términos de alimentación lo que los produce mucha obsesión. No saben qué comer ni como comer para estar bien”.

Un peligro añadido a este tipo de dietas es que, en muchas ocasiones, las personas que las siguen intentan hacerlas después de grandes excesos y/o junto a cambios drásticos en su actividad física. Vamos, lo típico de los nuevos propósitos de cada año de apuntarte al gimnasio, dejar de fumar y ponerte a dieta. “Buscar unos métodos extremos para combatir los excesos como puedan ser los de las Navidades, en plan, ‘ahora me castigo con ejercicio y dieta restrictiva’, no está nada recomendado. Si a una dieta de este tipo, tan pobre en aporte energético, le sumas una mayor actividad física poco tiempo vas a durar porque el cuerpo no te va a seguir”, alerta Adriana.

Este misma lógica se aplica a la moda de los ayunos intermitentes que muchos han comenzado a seguir para ‘depurar’ sus cuerpos. “El organismo ya tiene los mecanismos necesarios para limpiarse o depurarse bien. Si lo que realmente quieres es depurar los excesos cometidos sobre tu cuerpo lo que tienes que hacer es trabajar para eliminar esos excesos de entrada. El control de los hábitos es la mejor manera de mantener nuestro cuerpo y nuestra alimentación lo más equilibrada posible”, resume la nutricionista que tampoco se muestra demasiado fan de los ‘batidos detox’: “Si los vas a tomar hazlo porque te gusta y no por sus supuestos efectos de desintoxicación”.

Al final, hablar con Adriana nos ha dejado claro que en lo que alimentación equilibrada se refiere, no existen los milagros, sino la constancia. Recurrir a una dieta extrema durante una semana producirá una pérdida de peso, pero también un agotamiento físico y mental que, a la postre, se traducirá en un retorno todavía más fuerte a los malos hábitos y con ellos de los kilos perdidos. Un sube y baja de peso (y emociones) en el que el único perjudicad@ eres tú. Así que ya sabes, ni dieta de la sopa ni Duncan ni del cucurucho (bueno, esa sí), lo que realmente te conducirá a mejorar tu forma física será una dieta equilibrada y no tirar la toalla. Comer bien no es una carrera sino un estilo de vida.