El motivo por el que comer harina de grillos podría ser lo más ‘fit’ que harás en 2018

El día que Gabriel Vicedo y Alberto Mas se presentaron en el trabajo con un puñado de barritas energéticas, galletas y bizcochos de chocolate, sus compañeros se lanzaron sobre ellas a lo demogorgon en Stranger Things. Lo que no podían imaginarse es que lo que se estaban comiendo con todo el ansia del que se toma algo a media mañana es que estaba hecho a base de grillos. Sí, de grillos. Porque, por muy altruista que el gesto de llevar un dulce a la oficina pueda parecer, estos jóvenes alicantinos de 23 y 26 años de edad lo que estaban haciendo era testar la aceptación que tendría su nueva marca: Insectfit.

Aquí tenemos a nuestros compañeros probando nuestra repostería! 😋 #healthyfood #InsectFit #InsectProtein #InsectFood #InsectPorn #InsectAddict #Runners #Cricket #chapulin #InsectLovers #Cricketflour #fitness #fitnessfood #fitnesslife #fitnessfun #foodism #entomophagy #entomofagia

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Cuando el próximo 1 de enero entre en vigor en toda la Unión Europea la legislación que permita comercializar con productos derivados de los insectos, este par de visionarios (Gabriel estudió TADE y Alberto, Nutrición) estarán listos para distribuir la que será la primera marca en el mercado español de barritas energéticas y harina de grillo. Un bombazo que podría detonar el mercado de la alimentación en el país, cosa que ya ocurre desde hace años en Bélgica, Holanda, Francia y el Reino Unido, además Estados Unidos, y que, en este caso, dio sus primeros coletazos entre las risas de un grupo de amigos hace cosa de año y medio.

Parecía broma, pero no

“La idea surgió en plan cachondeo durante una barbacoa con amigos. Acababa de leer un artículo de la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que decía que los insectos serían el alimento del futuro y lo comenté con ellos. Aunque nos reímos, vimos el potencial de la idea y a mi socio, Alberto, que es nutricionista, le pareció una muy buena oportunidad”, explica Gabriel por teléfono. Fue él mismo el que tras informarse a fondo sobre las propiedades de la harina de grillo y contrastar el éxito que estaban teniendo marcas como Crunchy Critters en el Reino Unido, decidió presentar el proyecto a Lanzadera, la incubadora de ideas de Mercadona dirigida por Juan Roig.

“Los inicios fueron duros porque no se lo creía nadie. Lo comentábamos y la gente nos miraba con cara de ‘¿adónde vas?’. Pero la verdad es que con el producto acabado en las manos no les provoca nada de asco, sino todo lo contrario. Les interesa mucho probarlo. De momento va todo muy bien”, comenta ilusionado aunque prudente Gabriel. Como bien sabe, aunque la idea es revolucionaria y cuenta con la etiqueta de la ‘alimentación del futuro’, está claro que al personal todavía no le hace mucha gracia eso de ponerse la botas a base de grillos, gusanos, chapulines y demás bichos que, en principio, nos pueden parecer de lo más repugnantes.

Pero, por suerte, el mundo de la ciencia está de su lado. En 2016, un estudio conjunto entre las universidades de Oxford (Reino Unido) y Rikkyo (Japón) demostró que comparativamente los insectos comestibles tienen un valor proteico entre dos y tres veces más alto que las carnes más habituales (ternera y pollo) y muchas más vitaminas (B12) y minerales (calcio y hierro) por lo que su consumo podría ser incluso preferible para aquellas personas con déficits nutricionales. “Haciendo un bizcocho con harina de grillo podemos obtener un alimento hasta 100 veces más nutritivo que con harina de trigo”, sentencia Gabriel convencido de que se trata de un argumento de peso.

El ‘alimento del futuro’

Lo cierto es que la entomofagia, comer insectos, no es ninguna novedad ya que según la FAO en el mundo hay 2.000 millones de personas que consumen insectos como parte habitual de su cocina y, de hecho, pueden suponer entre el 5 y el 10% del aporte de las proteínas en la dieta de los habitantes de algunos países de Asia (China y Tailandia), África y América Latina (sobre todo México). Es más, la harina que Gabriel y Alberto pretenden comercializar para que preparemos nuestros bizcochos o incluso un buen plato de pasta tiene 10 veces más B12 que el salmón, además de magnesio, omega 3 y 6, y no contiene gluten ni azúcares añadidos.

Vale, suena a música celestial y parece que estos tipos han descubierto una mina de oro. Pero, ¿qué opinan los expertos? Para la dietista y nutricionista de Alimmenta, Adriana Oroz, la precaución es la primera palabra que le viene a la mente. “Visto por encima parece un alimento muy completo y natural que podría ofrecer ventajas sobre otros suplementos que utilizan muchos químicos en su composición. Sin embargo, todavía no ha sido regulado como tal por la Unión Europea y es cierto que, al menos en España, existe una barrera mental muy sólida respecto a obtener nutrientes a través de los insectos en nuestra dieta. Además de que, para el gran público, hay muchas otras alternativas”, apunta.

Alternativa natural para deportistas

Por eso mismo, la palabra ‘fit’ en la marca no es casualidad. La idea de los alicantinos es especializar su marca en el terreno de la alimentación deportiva —ya están pensando en producir proteínas de grillo que compitan con las tradicionales de suero de leche que utilizan los bodybuilders— y centrarse más en esas personas que buscan una alimentación lo más natural y nutritiva posible. Por eso, hemos contactado con Carlos Demattey, más conocido como Strongman Tarrako, uno de los youtubers y powerlifters más famosos de España. Aunque reconoce que todavía no ha probado las versiones americanas del producto, sí que son muchos los que le comentan la novedad con bastante agrado e inquietud.

“Ya había oído a hablar de ello y que los ofrecían un 65% de proteína además de ser mucho más baratos a la hora de producir, por lo que eran el alimento del futuro. Desde luego tiene todo el sentido del mundo que se comience a comercializar como alternativa en la suplementación deportiva”, consiente Carlos que no parece hacerle muchos ascos a la idea y que, quien sabe, podría optar por unos crepes a base de harina de grillo para desayunar en lugar de las tortillas de seis huevos y cuatro claras que desayuna cada mañana. Por tanto, aunque los nutricionistas sigan escépticos, los consumidores potenciales sí verían con buenos ojos la llegada del producto como una alternativa más.

Grillos sí, aunque sin fliparse

Sin embargo, no todo iban a ser maravillas. En 2015, el científico de la Universidad de California (Estados Unidos), Mark Lundy, precisó que no todo lo que brilla en torno a la harina de grillo es oro y más cuando se dice que requiere cientos de veces menos recursos para su producción que el ganado tradicional. “Si bien hay un potencial para el cultivo de insectos para aumentar la oferta mundial de proteínas en la dieta, algunas de las afirmaciones de sostenibilidad se han exagerado. Nuestro estudio demuestra que los beneficios de la sostenibilidad dependerán en gran parte de la alimentación de los grillos”, sostuvo Lundy poniendo el dedo en la llaga ya que, por el momento, los grillos suelen alimentarse de celulosa o cereales.

Es más, cuando se alimentaban con los mismos productos que los pollos de engorde, la conversión de proteínas —un indicador clave para determinar la huella ecológica— demostraba que no era muy superior a la de los pollos. “Estoy a favor de la exploración de alternativas y estoy impresionado por la cantidad de innovación que ha surgido en torno a los cultivos de insectos en la cocina en los últimos años. Sin embargo, también creo que tenemos que ser claros con las ganancias de sostenibilidad y centrar nuestros esfuerzos innovadores y recursos limitados donde tendrán el impacto más duradero”, concluyó Lundy.

Pero esto no afecta a Gabriel y Alberto que reconocen que a partir del 1 de enero “van a salir granjas de insectos hasta debajo de las piedras” y que ya han sido contactados por numerosas de estas granjas —que hasta ahora criaban grillo para la alimentación de mascotas— para convertirse en sus suministradores. “España es un mercado muy difícil y todos nos lo dicen (…) pero confiamos en que seguiremos una línea muy similar a la de otros países europeos y estamos seguros que en los próximos años esto se normalizará”, concluye Gabriel con la misma prudencia con la que habla de un producto que, como ocurrió en su oficina, podrían acabar ‘quitándole de las manos’ en cuanto salga al mercado.

Y tú, ¿te atreves a dejar de lado el asco y probar el ‘alimento del futuro’?