Toda la verdad sobre la moda de beberte tu propia orina

Imagina por un instante que estás enfermo, que sufres y que lo único que deseas en este mundo es curarte lo antes posible. Y viene alguien, supuestamente experto, a contarte que la medicina tradicional es un engaño que no solucionará tus problemas y que deberías abandonarla o, al menos, complementarla con un sencillo pero milagroso remedio: coger tu primer meado de la mañana y untártelo por la piel o, mejor aún, bebértelo con pajita como quien toma un jarabe con sabor a fresa. Con toda seguridad, tu primera reacción sería reírte en su cara y mandarlo lejos de allí. Pero quizá más tarde, fruto del desespero, acabases probándolo. Y no serías el primero: ya hay mucha gente consumiendo su propia orina.

Esta práctica, llevada a cabo con fines tanto cosméticos —sí, pringándose la cara con orina para presuntamente estar más joven y hermos@— como medicinales, es conocida como orinoterapia y se remonta a miles de años atrás. Concretamente a la India de hace 5.000 años, donde la ingerían bajo la intención de limpiar el organismo. También los aztecas la untaban sobre las heridas externas para prevenir infecciones. Y los romanos como método de blanqueamiento dental. Hasta que finalmente llegó a nuestros días bajo un nuevo envoltorio pseudocientífico que algunos científicos, como el biólogo y presidente del Círculo Escéptico, Vicente Prieto, catalogan de estafa.

"La orinoterapia es una pseudociencia absurda y bastante asquerosa. Pensemos que la orina está llena de los productos de desecho del organismo. Es como si decidiésemos beber agua de las alcantarillas. Además, se basa en ideas delirantes sobre las que ni ellos mismos se ponen de acuerdo: unos dicen que la orina recoge toda la información del cuerpo al pasar por los riñones y adquiere unos códigos de regeneración que servirían para curar, mientras que otros afirman que las enfermedades están causadas por el desequilibrio cuerpo-mente debido a que dejamos de beber orina mezclada con líquido amniótico cuando nacimos. No le busquen el sentido: no lo tiene", comenta Prieto con absoluta seguridad.

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Según sus defensores, sin embargo, la orinoterapia o uroterapia tiene innumerables beneficios para quienes la practican: como potenciador sexual, como reductor de peso, como depurador del hígado, contra la irritación después del afeitado, contra el acné, contra la alopecia, contra el cansancio, contra infecciones bacterianas, contra virus, contra hongos de la piel, contra alergias e, incluso, contra el mismísimo cáncer. Esto último, según Fernando Cervera, biólogo y portavoz de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, es "una barbaridad muy gorda y muy peligrosa".

"La orinoterapia no solo no sirve para aquello que intentan vendernos, sino que además puede llegar a ser muy peligrosa, especialmente en casos como este. Porque las personas que sufren cáncer reciben un tratamiento muy delicado cuyos desechos químicos se expulsan por vía urinaria, y beberte la orina que contiene esos compuestos perjudiciales es una locura. Por no hablar de quienes defienden que te puedes recuperar abandonando la medicina científica y practicando esta pseudoterapia", cuenta Cervera con enorme indignación antes de lanzar un consejo: "si tienes un problema de salud visita al médico, pero no practiques este absurdo para el cual no existen evidencias médicas".

Los casos más extremos, no obstante, van mucho más allá de los chupitos diarios de orina o la lluvia dorada cosmética. Y es que algunos valedores de la orinoterapia llegan incluso a recomendar el consumo de la propia orina por vía intravenosa como método, dicen, para inmunizar al organismo. Un chute en vena que ya le costó la vida en 2009 a la modelo boliviana Gabriela Ascarruz después de que su amiga, partidaria de esta pseudociencia, se lo realizara sin consentimiento horas antes de una operación a través de la bolsa de suero. Murió de infección generalizada. El mito de la orina estéril cayó hace años.

La pregunta que te estás haciendo en este momento es obvia: si la comunidad científica no lo recomienda, ¿por qué cada vez más gente llena su estómago de orina? Para explicarlo, Cervera recurre a tres estrategias claves en la proliferación de cualquier pseudoterapia: el miedo, la desesperación y, la más apropiada en el caso concreto de la orinoterapia, la necesidad de cosas asombrosas. El portavoz de la APETP lo explica: "A la gente le encanta todo lo que rompe con lo convencional, aunque sea falso. Fíjate en los mitos del Big Foot o el Chupacabras. Pero no funciona en absoluto. Es tan descabellado como comerte tus propias heces". Así que ya sabes, el pipi cuanto más lejos de tu dieta mejor.