Gente Con Obsesiones Muy Locas Que Igual También Tienes Tú, Pero No Lo Sabes

En 1997, Jack Nicholson subía al escenario, en la ceremonia de los Óscar, para recoger su galardón a Mejor Actor. Fue hasta el micrófono dando saltitos para no pisar las líneas de las baldosas del suelo. Un simpático guiño al personaje que le hizo conseguir la estatuilla, Melvin Udall, auténtico ser obsesivo-compulsivo que podía llegar a despertar instintos asesinos; adicto a comer cada día en el mismo sitio, misma hora y ser atendido por la misma camarera, entre otros rasgos paranoides.

Más allá de morderse las uñas o esa manía de colocar los objetos en línea recta encima de la mesa, existen otras muchas obsesiones (lejanas al TOC) que podrían causarte más de un quebradero de cabeza. Nosotros te traemos algunos ejemplos, lo que hagas después ya es cosa tuya...

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Engullir cosas extrañas

El programa americano My strange addiction ('Mi extraña adicción') es un pozo sin fondo de personajes de lo más extravagante. No me gustaría ser la compañera de piso de Patrice, una mujer que se dedica a comer ladrillos y cemento para desayunar. El de su propia casa, vaya. No me quiero ni imaginar lo que se deben dejar al mes en servicios de albañilería. Y encima, su marido parece encantado por el curioso ruidito que su querida esposa hace al masticar este crujiente manjar. Robert es otra joya que se pasa el día comiendo bolsas de plástico. De nuevo, el comentario de su compañera de vida es cósmico: "Lo de comer bolsas igual es un poco raro...".

Y para cerrar el capítulo de No-sé-cómo-no-estás-muerto-después-de-zampar-eso, tenemos a Natasha, que lleva siete años comiendo mascarilla para la cara. No sabemos cómo tendrá el cutis a estas alturas, pero el estómago lo debe tener muy hidratado, eso seguro.

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Como los famosos

No hay nada como juntar a maniáticos con dinero a mansalva para generar adicciones rarunas. Gracias a Harper's Bazaar sabemos que Catherine Zeta-Jones puede pasar horas tejiendo, que Angelina Jolie colecciona dagas (a lo Lara Croft), que a Johnny Depp le da por las Barbies y a Claudia Schiffer, por los insectos. Por su parte, Tom Hanks es un gran coleccionista (más sano) de máquinas de escribir antiguas. Algo más preocupante es lo de Mila Kunis, que no se despega del ordenador porque está enganchada al juego online.

El sexo, cómo no

El terreno sexual es un campo maravilloso para las adicciones extrañas. En Kiki, el amor se hace , se hace un repaso a una serie de filias bastante desconocidas por la mayoría de los mortales, que ya consideran algo muy exótico follar de pie. El personaje de Candela Peña se excita con las lágrimas de su marido -ojo, que esto existe y se llama 'dacrifilia'-, pero hay muchas mas tendencias que te sacarán abrir los ojos hasta tener agujetas: la 'clismafilia', que es el placer que se obtiene al introducir líquidos por el ano, 'acrotomofilia'; el deseo por alguien que tiene algún miembro amputado, y la 'cropofilia', que es la excitación por las heces. La cama, ese reino personal tan particular.

Antes muerta que sencilla

El mundo de las apariencias es también un universo abonado para las adicciones. Lo de cuidarse está bien, pero cuidado, por que en exceso todo es nocivo. Los dentistas han detectado, últimamente, adicción al blanqueamiento de dientes, algo que puede conducir a la excesiva sensibilización de las encías y una irritación dental. Los que no pueden dejar de meterse al quirófano para hacerse retoques estéticos sufren trastorno dismórfico corporal, o sea, obsesión por las imperfecciones.

Y por último, una más o menos conocida, la tanorexia, o lo que es lo mismo, la fijación con estar más moreno que cualquier participante de Mujeres y Hombres y Viceversa.

Sin despegar los ojos del móvil

Que levante la mano aquel que mira el móvil al despertarse por las mañanas.Resultado de imagen de levantar la mano gif

Como explica la psicóloga Patricia Ramírez, "dejar de jugar al videojuego, perder el móvil o no estar conectado sí tiene consecuencias, como la irritabilidad, la incertidumbre, el aburrimiento o el nerviosismo".

El 66,7% de los adolescentes tiene teléfono móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación en los hogares de 2015.  Los expertos advierten, incluso, de que carecer durante un día del móvil, por ejemplo, puede generar síndrome de abstinencia.

Así que ya sabes: si te da por oler calcetines de forma compulsiva, arrancarte pelos de las cejas o tragar litros de detergente en cada comida, recuerda que tienes una visita obligada a tu médico de cabecera. Y dile que vas de nuestra parte.

Crédito de la imagen: Wassim Farah