Expertos nos dicen cuáles son las mejores cremas solares y cuáles son un timo

Las fotos de pies en la playa y el mar de fondo en Instagram, las siestas con el Tour de Francia y los guiris de tono acangrejado en los paseos marítimos anuncian que estamos metidos de pleno en el veranito. Y como cada año, los botes de cremas solares se conviertes en los elementos que no pueden faltar en el bolso o mochila de ir a la playa pero que, muchas veces, paseamos para arriba o para abajo sin usarlo. Como si su mera presencia fuera suficiente para bloquear los odiosos rayos ultravioleta y la aparición del odioso cáncer de piel.

Sí, en España tenemos un solazo que ya lo quisiera media Europa pero resulta que no tenemos ni idea de cómo protegernos de él. De hecho, según el estudio CinfaSalud ‘Percepción y hábitos de salud de la población española en torno a la fotoprotección’ solamente el 2,5% de los españoles se aplica de manera correcta la protección solar aunque muchos de ellos sí que acaben comprándola. Asúmelo, los mitos y creencias sobre el uso de las cremas solares que nuestras madres nos trasmitieron cuando íbamos a la playa con las ‘cangrejeras’ siguen siendo tu única referencia a la hora de elegir entre un océano de cremas, aceites, lociones y sprays solares.

cremas solares chica

Nociones básicas antes de comprar

No nos fustiguemos más con nuestra ignorancia solar y arrojemos algo de luz sobre ese 70% de españoles que SÍ usan la cremita cuando van a la playa (a ver si el otro 30% se espabila un poco). Para empezar a dejar las cosas claras, hemos contactado con el dermatólogo y director médico del Instituto de Dermatología Avanzada (IDERMA), Josep González Castro. Para él, lo primero y principal será “conocer nuestro fototipo de piel y tener en cuenta las circunstancias en las que se producirá la exposición solar”.

Vamos que no es lo mismo parecerse a Diego el Cigala y tener el fototipo más oscuro de los seis posibles —en España la mayoría nos situamos en los tipos 2 y 3— que estar más blanco que Iniesta en el mes de enero. Además, tampoco es lo mismo estar media hora tumbado al sol en una playa de Tarifa que cinco pateando por las cumbres del Pirineo a 2.000 metros de altitud. Eso sí, existen unas recomendaciones mínimas que el experto recomienda prácticamente ante cualquier situación que se pueda dar en lo que suele ser el verano de la mayoría de los españoles.

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“Es imprescindible escoger una crema que ofrezca una protección frente a toda la radiación solar y que cuente con resistencia al agua si se quiere utilizar para la playa, la piscina o para hacer deporte”, apunta el dermatólogo que incide en la importancia de reaplicar una capa “cada 2-3 horas”. Ok, pues ya tenemos claro que hay que adaptar el tipo de crema al uso que vayamos a hacer y que, en caso de que tengamos acné o la piel grasa, deberá ser, según Josep González, “oil-free y no comedogénico para que no se agrave el acné”.

Ahora falta saber cuál deberá ser el factor de protección o SPF, un asunto sobre el que circulan decenas (por no decir cientos) de opiniones y mitos. Desde Nivea, uno de los mayores fabricantes del país, nos dan algunas pautas para que no nos liemos demasiado: “Por lo general se recomienda utilizar como mínimo un factor de protección 15 durante todo el año dado que la radiación ultravioleta llega a la piel también en días nublados, bajo la sombra, e incluso a través de los cristales. En los meses de verano este factor se eleva hasta un factor de protección alto (FP30 – FP 50) o muy alto (FP 50+)”.

No te dejes timar por la publicidad

Pero eso de que nos lo diga una marca nos da cierto repelús y se nos ocurre acudir a los que realmente saben de lo que compramos cada verano: la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Cada verano, se dedican a testar en laboratorio todas las cremas que se nos ofrecen en el mercado para evitar que nos peguen un sablazo por cremas que dicen ser maravillosas y ultraeficaces cuando, en realidad, son igual de inútiles que la que venden en el súper (o peores). En el estudio de 2017 un total de 15 cremas fueron analizadas con resultados inesperados.

OCU viene demostrando que no necesariamente lo más caro es lo mejor. Los fabricantes utilizan la publicidad y el marketing para posicionar mejor en el mercado sus productos. Nos gustaría que todas y cada una de las afirmaciones que se hacen en publicidad fueran veraces y estuviesen basadas en datos objetivos. Pero lamentablemente, no siempre es así”, explican desde el departamento de comunicación. Al parecer, la crema Biosolis Lait Solaire —cuyo precio alcanzaba los 16,77 euros por 100 mililitros— no superó todas las pruebas y fue tachada como de “mala calidad”.

“A la vista del resultado, es cierto que hay un producto de los que hemos analizado en este estudio que efectivamente tiene ese precio y su calidad es mala. En este caso, el producto no cumplió en el laboratorio los requisitos mínimos de protección contra la radiación ultravioleta A”, nos confirman sin querer entrar en el nombre específico de la marca. Pero es que la cosa tiene narices, cremas como Garnier/Delial o Nivea Sun obtuvieron puntuaciones de “buena calidad” cuando su precio por cada 100 ml apenas es de 6,98 euros en la primera y 3,79 euros en la segunda.

Entonces, ¿nos están timando con las cremitas? Pues según el dermatólogo, a veces sí. “Sí que hay diferencia entre marcas. La calidad de la composición y los principios activos son importantes para que la protección sea la más adecuada. Algunas marcas no están testadas dermatológicamente y se desconoce la eficacia y la seguridad”, reconoce. Es por ello que desde OCU nos insisten: “es vital seguir los consejos de nuestra lista, así se escogerá una crema con garantías.

No es lo mismo el aceite que la crema o el spray

Vale, vale. Ya tenemos unas nociones básicas y sabemos qué marca queremos para nuestro tipo de piel y generosidad de nuestros bolsillos. Ahora viene el gran dilema: ¿crema, aceite o spray? Pues, según la gente de Nivea “los aceites bronceadores con factor de protección, al igual que ocurre con los sprays ofrecen la misma protección que una crema si se aplican y se reaplican correctamente”. OK, entonces el formato de aplicación no importa —siempre que el producto pase el test, eh!— pero sí hay que estar atentos a la cantidad y la forma de aplicarlo.

Según la recomendación de la Comisión Europea, se debería aplicar unos 2 mg/cm2 para conseguir la protección indicada en el envase, lo que supondría unos 30 mililitros para el cuerpo de un adulto, es decir, utilizar un producto de 200 ml cada dos días de exposición al sol más o menos. En cada zona habría que aplicar 15 pulverizaciones en el caso del spray y en el caso de las lociones se traduce en una línea de producto en la palma de la mano”, nos aclaran una vez más desde Nivea.

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Además, nuestro dermatólogo cree que “está demostrado que una aplicación cómoda influye en gran medida en la cantidad de producto que se acaba extendiendo sobre la piel y en  su reaplicación a lo largo de la exposición solar, lo que garantiza una mejor fotoprotección”. Pero OJO con la comodidad. Una cosa son los sprays y los aceites con protección y otra cosas son el típico aceite que te pone todo sexy pero que de protección va a ser que no convencen al experto: “Los aceites de coco y similares, aunque mejoraran la hidratación cutánea, no se han demostrado eficaces en la protección solar”.

Prevención y cero racanería para evitar un susto

Si has llegado hasta aquí ya sabes que hay que aplicar (y replicar) generosamente y que pagar más por una marca no te garantiza nada. Pero, ojo, que tampoco hay que pasarse de tacaños a la hora de reutilizar un producto. “Uno de los errores más habituales es reutilizar la crema solar del año anterior, ya que los protectores solares pierden sus propiedades tras unos meses abiertos”, advierte el doctor Josep Gonzalez. Así que nos guste o no, si aplicamos las generosas dosis que recomiendan los expertos todos tendremos que pasar por caja varias veces este verano y contribuir a un negocio que facturó 240 millones de euros el año pasado en nuestro país (el 3% de las ventas mundiales). Casi nada.

Aunque, eso sí, piensa que al menos será por una muy buena causa: tu salud. “A pesar de que cada vez hay más conciencia acerca de los peligros del sol, lamentablemente la incidencia de cáncer de piel en España sigue aumentando y muchos de estos casos podrían evitarse con unas pautas de exposición solar adecuadas”, concluye el dermatólogo a modo de advertencia. Por eso, más allá de escoger sabiamente tu crema solar este verano (ahora seguro que lo haces) lo suyo sería que te pasases por el dermatólogo si notas algo raro en tu piel. Ahora sí, a disfrutar el veranito B-)