Un estudio analiza la relación de las patatas fritas con los problemas cardíacos

Crujientes, saladitas, sabrosas. Las patatas fritas son el complemento ideal de decenas de platos. Acompañan a la carne, al pescado, y dan un toque redondo a casi cualquier comida. Por eso, pocos se resisten a incluirlas en sus menús. Pero la ciencia ha vuelto a aguarnos la fiesta: según un estudio elaborado por científicos de Estados Unidos, Italia, España y Reino Unido, comerlas dos veces por semana podría matarnos. Así son ellas, deliciosamente letales.

La investigación realizó un seguimiento a 4.440 voluntarios, que ofrecieron puntualmente información y detalles sobre su dieta y sobre la presencia de este alimento en sus menús. De esta forma, los expertos pudieron comprobar que aquellos que consumían patatas fritas dos o más veces por semana veían duplicadas sus posibilidades de morir. ¿El motivo? Bajo aporte nutricional y demasiadas calorías y sodio que, sumado a la fritura y a sus aportes de grasas trans, precipitan enfermedades como la hipertensión o los problemas cardiovasculares. 

No obstante, el estudio publicado en la revista The American Journal of Clinical Nutrition no pretende demonizar a las patatas. En los mismos análisis detectaron que aquellos que habían cocido estos tubérculos en lugar de freírlos no registraron problemas significativos. Por eso, los responsables concluyeron diciendo que "se deben ahora realizar estudios adicionales con muestras más grandes para confirmar si también el consumo general de patatas está asociado con un mayor riesgo de mortalidad".

Aún así, otros expertos como Susanna Larsson, profesora asociada en el Karolinska Institute en Suecia, apuntan a que el consumo de patatas fritas no es malo por sí mismo, sino que tan solo en un indicador de una dieta poco saludable. Afirman que recurrir a ellas de forma usual es el reflejo de unos hábitos poco equilibrados, y que únicamente estudiando la alimentación de forma global se podrán determinar los problemas de salud de los pacientes.

Por eso, el mejor consejo vuelve a ser el habitual: moderación. A nadie se le escapa que comer patatas fritas más de dos veces por semana no puede ser saludable. Pero, de vez en cuando, ¿quién puede resistirse a su erguida y dorada silueta?