El error que cometes si bebes alcohol para sentirte más relajado

El consumo de una cerveza o de una copa de vino no solamente no contribuyen a relajarte sino que incrementan el ritmo cardíaco.

Como demostró una investigación publicada en el American Journal of Drug and Alcohol Abuse, el consumo de alcohol se disparó durante la pandemia. Aunque quizás no necesites una confirmación científica de este fenómeno: es muy probable que lo vivieras en tus propias carnes, impulsado por la idea de que el alcohol es una sustancia relajante que podía hacerte lidiar mejor con la ansiedad propia del encierro. Es curioso como una idea nacida en el siglo XIX continúa tan vigente a pesar de no ser cierta. Porque, como explica el científico Edward Armston en un artículo para The Conversation, es una trola descomunal.

Estimula, no relaja

"Inicialmente y en pequeñas dosis, el alcohol parece actuar como un estimulante, lo que hace que tu corazón lata más rápido y te de más energía", cuenta este especialista, doctorando de la Royal Holloway University of London. De ahí esa euforia repentina que te entra cuando los primeros centilitros de una cerveza, de una sidra o de un vino son digeridos en el sistema digestivo y el alcohol llega a la sangre. Estás más animadx. Sin embargo, no estás en absoluto más relajadx. De hecho, si estabas ansiosx o estresadx, esta aceleración de la función natural del organismo puede empeorar la situación. El alcohol no es un aliado.

Porque para disfrutar de las propiedades sedantes del alcohol tendrías que beber bastante más. Ya no estamos hablando de la clásica cervecita o del clásico vino tras el curro. En palabras del propio Armston, cuando aumenta la cantidad de alcohol consumido, "actúa como un depresor, inhibiendo la acción del sistema nervioso central, lo que ralentiza los tiempos de pensamiento y reacción". Pero esto no es una solución plausible. No al menos si quieres llevar una vida saludable tanto física como psicológica y socialmente. Desde luego, existe otras maneras más inteligentes y respetuosas con unx mismo de relajarse que emborracharse.

Aumenta los niveles de ansiedad

Además, entrar en esta dinámica de beber para relajarse tiene consecuencias contraproducentes a largo plazo más allá de la salud. Como recuerda este experto, "el problema es que beber de esta manera no funciona con el tiempo". De hecho, "el consumo regular y excesivo de alcohol está asociado con la depresión y con la falta de sueño, y las investigaciones demuestran que también puede aumentar los niveles de ansiedad a largo plazo". Por eso no tiene ningún sentido echarse un ron cola o abrirse una litrona para reducir los nervios: lo que pudieras ganar ahora, que además no lo ganas a menos que te emborraches, lo perderás mañana.

Pero estos conocimientos científicos llevan mucho entre nosotrxs. El problema es que "las prácticas de alcohol están determinadas no solo por el conocimiento médico, sino también por las actitudes culturales hacia las diferentes bebidas y los entornos en los que las consumimos". Así, hace unos 150 años los exploradores solían beber alcohol para supuestamente relajarse, aliviar la tensión y dormir en territorios inciertos. Este comportamiento estaba muy extendido y, a pesar de los descubrimientos científicos, aún continuamos aferrados a él en cierto sentido. Quizá sea hora de eliminarlo y decantarnos por la actividad física o la socialización.