Tus emociones tienen mucho que ver con lo mal que cagas

Estás de exámenes, hay mal rollo en casa y tu jefe te mete una caña desproporcionada. O simplemente has perdido el tren, otra vez. Y esto no le va a sentar bien a tu cuerpo en el noble arte del buen cagar. Nos guste o no, el estrés forma parte de nuestro día a día, y no gestionarlo bien puede hacer que estés sin poder ir al baño durante días o al contrario, producirte diarrea. Las emociones están mucho más conectadas con tu tránsito intestinal de lo que crees, y la razón tiene mucho sentido.

No es casualidad que algunos médicos llamen al sistema digestivo "el segundo cerebro", porque si tu salud mental se ve perjudicada, tu sistema digestivo también. Los microbióticos de tus intestinos cambian con la exposición frecuente al estrés, afectando su permeabilidad lo que puede causar a su vez depresión y ansiedad. Es un círculo vicioso, porque hasta el 95% de la serotonina (el químico de la felicidad) está en tus intestinos, no en el cerebro. Además, en épocas de nervios solemos comer mal y a cualquier hora, lo cual no ayuda a ir al baño con normalidad.

Cuando te estresas se alteran los movimientos peristálticos del intestino porque se reduce el aporte sanguíneo al tracto intestinal. Entonces, los movimientos del intestino grueso se vuelven más lentos y llega tu amigo el estreñimiento. El estrés también puede causar colores extraños en las heces, hacer que tengas más gases o que sientas que tengas ganas de ir y no puedas. De hecho, hay un trastorno entero que vincula específicamente el estrés y la ansiedad a los problemas intestinales: el SII o Síndrome del Intestino Irritable . Este se desencadena o empeora en episodios de estrés. Es una putada, pero es lo que hay cuando tus antepasados tenían que huir de sus depredadores.

Lucha o huida

Cuando percibimos peligro (o algo nos molesta, o nos hiere), nos ponemos ansiosos o en alerta. La respuesta de "lucha o huida" es una reacción automática al miedo, que en la prehistoria nos protegía ante la presencia de un depredador. En estos casos liberamos adrenalina, y uno de sus efectos es tener más ganas de orinar o defecar (de ahí lo de "cagarse de miedo", que puede ocurrir en situaciones extremas). Esta reacción servía para ser más ligeros a la hora de correr, no concentrar energías en retener heces y en algunos casos, desincentivar a quien nos quería como desayuno.

Nuestro cuerpo no distingue muy bien entre estar de exámenes finales y que nos persiga un león, así que el estrés produce espasmos en tus intestinos. Eso puede darte diarrea, o al contrario, si solo ocurre en una área de las tripas, congestionar la zona y causar estreñimiento.

Podríamos pensar que estamos mal programados, pero al contrario: lo que está mal diseñado para nuestra salud es nuestro estilo de vida. Nuestra genética no se ha adaptado al ratio de tiempo que pasamos en situación de "lucha o huída" respecto al de "descanso y digestión", que es en el que pasaban la mayoría del tiempo nuestros antepasados cazadores-recolectores. Claro que tenían que huir de vez en cuando, pero el resto del tiempo lo pasaban descansando y recuperándose de ese estrés.

¿Y qué hago?

La mayoría no podemos irnos mañana a un retiro espiritual, pero hay que cuidar ambas cosas a la vez (mente y cuerpo) para evitar que el estrés te fastidie el tránsito intestinal, o cualquier otra función básica. Lo bueno es que mejorando esto, es probable que soluciones muchos otros problemas.

  • Haz ejercicio regularmente: Qué mítica la frase. Pero no hacen falta triatlones, con andar media horita al día (en lugar de pillar bus o metro) notarás el cambio.
  • Duerme: no hay nada más infravalorado ni placentero que sobar unas merecidas 7-8 horas diarias.
  • Márcate pautas de alimentación saludable: píllales el gusto a las frutas, verduras y cereales, y evita comer frecuentemente alimentos procesados o congelados (la pizza déjala para ocasiones especiales).
  • Bebe agua. Más. Dos litros de agua diarios, repartidos durante todo el día, facilitarán el tránsito.

Contra el estrés no hay una fórmula definitiva y no podrás evitar siempre las situaciones que lo provocan, pero sí puedes entrenar tu mente para procesarlas mejor y, por qué no, darle una oportunidad al yoga o la meditación. No des por hecho que hoy en día sea ‘normal’ que todos vayamos de culo o que nos pasemos el día cansados. Tu salud física y mental son lo primero y, además, ahora ya está más que claro que para hacer un ‘perfect’ en el baño necesitas un poco más de relax.