Drogas ‘low-cost’: el peligro de colocarse con productos cotidianos

En la farmacia o en el supermercado, hay sustancias legales con las que pegarse un buen viaje pero que son mucho más peligrosas de lo que piensas

"Era el día antes de un examen y lo llevaba de culo. Pensaba tirarme la noche estudiando, pero no era capaz de concentrarme. Poco a poco, empecé a ver más claro aceptar el suspenso que seguir sentado frente a los apuntes. Irme a casa no era una opción, por mucho que me apeteciese meterme en la cama. Sabía que esa noche no iba a poder dormir nada, y la siguiente tampoco pude. Me había esnifado una pastilla de cafeína comprada en la farmacia”. Así explica Ezequiel, un joven de 30 años de Valladolid, su primera experiencia con el Durvitan, unas cápsulas de cafeína concentrada en 300 mg.

"En la puerta de la biblioteca, en época exámenes, fue la primera vez que oí hablar del 'Durvitan'. Lo estaban comentando unos chavales de mi clase, que lo usaban para rendir más estudiando, y dije, qué coño, voy a probarlas yo también. Lo de picarla y metérmela por la 'tocha', eso fue por puro postureo. El resultado: un picor de la ostia y una taquicardia de horas. Estuve toda la noche despierto pero sin poder concentrarme en nada. Era como si me hubiese bebido 100 cafés, no podía parar quieto. Me acabaron echando de la biblioteca de la que estaba liando”, añade con más arrepentimiento que otra cosa —de aquella primera experiencia ha pasado casi una década— este entendido en el mundo de las drogas caseras. 

Y es que las opciones de un yonki no se limitan al menú clásico de su dealer. No todo son porros y pollos. Algunos productos cotidianos y legales pueden provocar un colocón 'low-cost' de fliparla. 

Drogas, pero con receta

Según un informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, España es de los países más drogatas de Europa. Cada año los españoles nos drogamos más, y lo que más nos engancha es la marihuana y la cocaína. La heroína sigue siendo una droga muy presente, aunque sin llegar a los niveles de Estados Unidos, donde es una emergencia sanitaria que se cobra la vida de 200 seres humanos al día. Precisamente en este país y al hilo de las drogas que se salen de los esquemas convencionales, las sobredosis de opiáceos legales como el OxyContin o el Percocet, dos potentes analgésicos para tratar un pequeño dolor muscular, han causado estragos y su consumo recreativo amenaza con extenderse a otros países en los que los profesionales de la salud recetan opiáceos como si fueran pastillas para la tos. 

Afortunadamente, esos opiáceos tan potentes no son de fácil acceso en España lo cual no significa que no te puedas pillar un buen ciego solo con productos de la farmacia. De hecho, la lista de Ezquiel incluye unas cuantas más. "Las pastillas de cafeína pueden servir para aguantar despierto como un speed chungo, pero el verdadero cuelgue te lo da la codeína, o si no hay receta, algún sustituto como el Dextrometorfano”, explica. "Un bote de Romilar —un jarabe con este compuesto— cuesta menos de diez euros sin receta, y con un frasco se pueden colocar dos personas”, añade. Al parecer,  sus efectos son similares a los de una setas alucinógenas, pero de las buenas. Por último, Ezquiel se atreve incluso hasta a recomendar algo para relajarse en tiempo récord: “Con receta también se pueden conseguir benzondiacepinas, unos tranquilizantes capaces de dejarte K.O más rápido que la marihuana más potente".

Pero el problema de este do-it-yourself de las drogas es que, a menos que seas farmacéutico, no conoces son los riesgos que implica su consumo. El doctor Abel Baquero Escribano, psicólogo en Fundación Amigó y Proyecto Hombre, comienza por apuntar los peligros del jarabe utilizado por Ezequiel: "Daños renales, hemorragias gastrointestinales, anemia...". Pero peor todavía es lo que puede ocurrir si te drogas con tranquilizantes: "En este caso el efecto es grave ya que se puede fallecer por la retirada o abandono del consumo; a su vez provoca daños neurológicos, complicaciones cardíacas,  respiratorias, etc. Cuando suceden en menores de edad la gravedad y alcance es mucho mayor". Existe un enorme mercado negro de medicamentos, advierte Baquero quien se muestra convencido de que en nuestros país “se trafica muchísimo con fármacos: anabólicos, benzodiacepinas, viagra, etc…”.

Colocarse a cualquier precio

Para el psicólogo, productos que pueden adquirirse en internet —el verdadero dealer de este tipo de drogas— o, incluso, en cualquier tienda —disolventes, colas industriales, relajantes musculares, acetona, gasolina— son utilizados para drogarse cuando no hay nada más y cita el ejemplo de los menores que esnifan cola en las calles de Sudamérica, el Magreb y algunas españolas como Barcelona. La lista es larga al igual que los peligros que entrañan. ¿Colocan? Sí. Pero también tienen un "potencial extremadamente tóxico", insiste Baquero que, nuevamente, advierte sobre los devastadores efectos de estas drogas en el organismo de quienes las consumen: "Provocan lesiones respiratorias y deterioro estructural/funcional a nivel cerebral. Sin olvidar los accidentes o agresiones que puedan ocurrir bajo los efectos de su consumo".

A pesar de los peligros de las drogas 'low-cost', apenas se mencionan en las campañas de prevención. En comparación con la marihuana o la cocaína, su uso es marginal. El problema está en que no sabemos cuánto de marginal ya que apenas existen datos estadísticos al respecto. "Se trata de un fenómeno preocupante y poco considerado hasta la fecha. Debido a su accesibilidad, se tiende a considerar que son sustancias poco lesivas, pero en realidad se asocian a efectos negativos muy importantes sobre la salud de los que los consumen", explica Anna Robert Segarra, psicóloga de la Unidad de Crisis de Adolescentes del Hospital Benito Menni, autora de uno de los pocos estudios que existen sobre este tema. 

"Su consumo se da en todos los lugares del mundo, pero se ha pasado por alto en las encuestas estatales sobre el abuso de drogas, y a la hora de establecer planes de investigación, de prevención, o de tratamiento”, denuncia Segarra que no duda en hablar de una "epidemia oculta" que, según los resultados de su estudio, se ceba con los más jóvenes. Por desgracias,  las drogas, así como sus alternativas, están ahí y siempre van a estarlo. Eres libre de tomarlas o no. Eres libre de colocarte con lo que te apetezca, pero nunca olvides que siempre hay riesgos. Si algo aprendió Ezequiel esnifando aquella cafeína la noche antes de un examen es que podría haber pagado su ignorancia muy cara. En el tema de las drogas la información siempre será la mejor prevención posible.