La 'dieta keto' con la que Kim Kardashian perdió 25 kilos comiendo alimentos grasos

La nutrición cetogénica, muy baja en carbohidratos, fue desarrollada en 1920 con el objetivo de tratar a niños epilépticos que no respondían correctamente a la medicación. La razón era y es, según diversos estudios, que algunas enfermedades neurológicas como la epilepsia o el Alzheimer están asociadas con un metabolismo deficiente de la glucosa en el cerebro. 95 años después, la estrella estadounidense Kim Kardashian convirtió la ketodieta en un fenómeno viral cuando confensó haber perdido 25 kilos con este régimen alimenticio. Le siguieron Megan Fox, Adriana Lima, Gwyneth Paltrow y muchos otros famosos. Y de ahí a las mesas de medio mundo.

La fórmula es sencilla: muy pocos carbohidratos, proteínas moderadas y muchas grasas. El objetivo, asegura Lluis Jiménez, nutricionista de Nootric, es obligar al cuerpo a utilizar las reservas de grasa que tiene almacenadas y forzar la producción en el hígado de los llamados cuerpos cetónicos, unos compuestos químicos que el organismo usa como combustible en ausencia de los hidratos de carbono. Para ello, los alimentos primordiales de la dieta son la carne, el pescado, el huevo, el aceite, la mantequilla, la mayonesa, los frutos secos, el aguacate y las verduras, especialmente aquellas con bajo índice glucémico.

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La polémica, sin embargo, vino de la mano de la eclosión mediática de la dieta cetogénica. Para algunos un milagro nutricional. Para otros un arriesgado ejercicio alimenticio. Jiménez cree que la ketodieta ha sido malinterpretada a causa de la elevada cantidad de cuerpos cetónicos en pacientes con cetoacidosis diabética, lo que ha llevado a considerarlos como elementos tóxicos. “En una persona sana que limita su consumo de carbohidratos, los cuerpos cetónicos se encuentran en cantidades reducidas, lo cual mejora la función cognitiva, reduce la inflamación, mejora la expresión genética y suprime el apetito”, explica el especialista.

Esto último, la supresión parcial del apetito, es la causa que llevó a la buena de Kim Kardashian a perder 25 kilos practicando una dieta cetogénica, ya que a nivel kilocalórico y de aporte proteico, indica el experto, este sistema nutricional no es superior a ningún otro. Sin embargo, avisa, la adherencia a la dieta para perder peso llega tras haber superado un problemático periodo de adaptación: “Para utilizar los cuerpos cetónicos como fuente de combustible eficientemente se ha de estar adaptado a ello. Y en ese periodo de adaptación se puede experimentar fatiga, hambre e incluso verse alterados marcadores de inflamación, estrés o función inmune”.

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La razón es sencilla: los hidratos de carbono conforman aproximadamente el 55% de las calorías de las dietas occidentales. Como la glucosa liberada tras el consumo de los carbohidratos no puede ser almacenada en grandes cantidades, a diferencia de la grasa, en Occidente nos vemos obligado a comer cada pocas horas, afirma Jiménez. Abandonar esta dinámica requiere, en la gran mayoría de casos, de un proceso adaptativo. Sin embargo, aclara rápidamente, utilizar los carbohidratos o las grasas como combustible no es mejor o peor por sí mismo, sino que dependerá de los objetivos, preferencias y adaptación de cada uno.

La adaptación, no obstante, no es el único inconveniente de la dieta cetogénica. Según la nutricionista, la limitación de los carbohidratos y de algunos alimentos como la fruta podría provocar carencias de vitaminas, minerales o fibra si no se realiza la dieta correctamente. “Para minimizar ese riesgo, es fundamental consumir una cantidad adecuada de verduras y hortalizas y asegurar una ingesta conveniente de líquidos y sodio, los primeros elementos que se pierden al dejar de consumir hidratos de carbono”, aclara. Además, añade, no todo el mundo responde igual de bien a la ausencia de cereales en la dieta, base de la alimentación de algunas sociedades.

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Sin embargo, y aunque la dieta cetogénica no sea la solución definitiva para todo, el especialista cree que tampoco debería ser ignorada: “Una dieta cetogénica controlada, bien realizada, con alimentos de calidad, los objetivos claros y sin ninguna patología que la contraindique puede realizarse sin problemas”. Díaz utiliza la metáfora del ejercicio físico: si se practica deporte por primera vez en mucho tiempo el cuerpo se resentirá al no estar adaptado, pero una vez habituado al ejercicio resultará muy provechoso para todo el organismo.

La única duda, la gran duda a nivel científico, afirma el nutricionista, gira en torno a si la dieta cetogénica puede realizarse de manera permanente o si debe limitarse a un uso temporal. Su opinión, eso sí, se acerca más a lo segundo: “Puede tener efectos negativos en el hígado a largo plazo, además de desarrollar una relación poco saludable con la comida a nivel psicológico al restringirse ciertos grupos de alimentos por voluntad propia. Lo mejor, en la mayoría de casos, es hacerlo con un propósito determinado y durante un periodo de tiempo. Y siempre tras acudir a un profesional personalizado”.