Por qué la comida basura del 2020 te envenenará un poquito menos

Un total de 398 multinacionales han acordado con el Gobierno español envenenarte un poquito menos

Mercadona. Carrefour. Lidl. Día. Campofrío. Coca Cola. Pepsico. Kellog's. Danone. Bimbo. Telepizza. Rodilla. Five Guys. McDonald's. O Kentucky Fried Chicken. Todas estas marcas tienen tres cosas en común: nos dan de comer. Sin embargo, sus productos no son tan healthy como nos gustaría y están arruinando nuestras esperanzas de una dieta saludable. Por suerte para nuestras células, estas empresas y otras 383 grandes marcas se han comprometido con el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social a reducir la cantidad de sal, azúcar y grasas saturadas de sus productos de aquí hasta el año 2020. Unos 4.000 productos en total que serán un poquito menos malignos y adictivos.

¿Las patatas fritas ultraprocesadas que tanto te mola comer en McDonald's los sábados de madrugada? Un 10% menos de sal y de grasas saturadas. ¿Las galletas y bollerías participes de tu plan binge-watching en Netflix los domingos por la tarde? Un 5% menos de grasas saturadas. ¿Los yogures y productos lácteos de dulcísimo sabor? Un 10% menos de azúcares añadidos. Y así con muchísimos otros productos como platos precocinados, refrescos o salsas hasta alcanzar unos objetivos medios: una reducción de sal del 16%, una reducción de grasas saturadas del 5% y una reducción del 10% de azúcares añadidos.

Todo esto, ha explicado la ministra María Luisa Carcedo, estará encaminado a transformar productos nocivos que "causan más muertes y enfermedades en todo el mundo que el consumo de alcohol, tabaco y drogas". La presión política ha sido importante en este macroacuerdo empresarial, pero la clave de que tantas compañías de la industria alimentaria hayan decidido adherirse voluntariamente puede leerse como una victoria para los consumidores. La preocupación por no comer basura crece año tras año, y las grandes marcas saben que tienen que volverse —o aparentar volverse— más saludables si quieren sobrevivir al healthycalipsis.

Para comprobar que las multinacionales se portan bien y cumplen los convenios firmados estará la Agencia Española de Alimentación y Nutrición (AESAN) monitorizándolas. De todas formas, es posible que hasta tú te des cuenta de los cambios porque estas reducciones de sal, azúcar y grasas saturadas afectarán también al sabor y texturas de los productos. Que sea para bien o para mal no depende tanto, en realidad, del cambio en sí como de nuestra habituación. Después de todo, estamos acostumbrados a niveles adictivos de azúcar y otros compuestos sabrosones pero dañinos. 2020 es el año. Reaprender a comer el desafío.